Fuentes y fundamentos:
La regla de «lavud» en las paredes de la sucá
En la Guemará, Sucá 6a, se explica que las particiones son una halajá dada a Moshé en el Sinaí. Allí, en la página 6a, la Guemará aclara que las leyes relativas a las paredes de la sucá son una halajá dada a Moshé en el Sinaí, como las reglas de gud asik, gud ajit, lavud y pared curva.
La regla de lavud establece que dos partes de una partición que están separadas entre sí por menos de tres tefajim pueden considerarse una partición completa y unida.
Esta regla también se explica en la Mishná, Sucá 16a: «Quien cuelga las paredes de arriba hacia abajo, si quedan a tres tefajim del suelo, es inválida; de abajo hacia arriba, si alcanza diez tefajim de altura, es válida».
Asimismo, el Shulján Aruj dictaminó la halajá, Oraj Jaim, סימן תר»ל, סעיף ט’, en los siguientes términos:
Si sus paredes tienen una altura de siete [tefajim] y algo más, y las coloca a menos de tres [tefajim] cerca del suelo, es válida, aunque el techo sea muy alto, siempre que esté alineado con ellas. Incluso si no está exactamente alineado, sino que se encuentra a menos de tres frente a ellas, es válida. Y si [la pared] tiene solo diez tefajim de altura, aunque la pared tenga únicamente cuatro [tefajim] y dos pequeñas fracciones, es válida, pues se la coloca en el medio y se aplica lavud arriba y abajo, considerándose cerrada. Si las paredes están a tres tefajim del suelo, es inválida.
En virtud de la regla de lavud, también es posible hacer las paredes de la sucá con el mínimo requerido: fijando tablas horizontales a lo ancho de la sucá, cuando no haya entre ellas más de tres tefajim, y así formando todas las paredes de la sucá hasta una altura de diez tefajim, que es la altura exigida para las particiones de la sucá.
¿Es posible hacer una sucá con tres paredes de lavud?
Sin embargo, los poskim discrepan sobre si, cuando se utiliza la regla de lavud, es posible conformarse con tres particiones, o si al usar lavud se deben hacer precisamente cuatro paredes y no tres.
La opinión del Maguén Avraham al comienzo del סימן תר»ל, así como la del Perí Megadim allí, es que cuando las paredes de la sucá se hacen mediante la regla de lavud, es imprescindible hacer precisamente cuatro paredes, y no menos. Así también lo presenta la Mishná Berurá como halajá evidente y sin discrepancia, en el סימן תר»ל, inciso קטן ז’.
Sin embargo, la opinión del Beit Yosef parece ser claramente que no distingue en este asunto: incluso cuando se utiliza la regla de lavud, se puede hacer una sucá con solo tres paredes, como una sucá común hecha con paredes completas. Así lo indican también sus palabras en el Shulján Aruj, סימן תר»ל, סעיף י’.
Así escribió también el Kaf HaJaim, inciso קטן י»ח. Asimismo se desprende de las palabras de Marán, el Rav Ovadia Yosef zatzal, en el responsa Iejavé Dáat, tomo III, סימן מ»ו, donde escribió que quien desee hacer las paredes de la sucá con sábanas, es bueno que las entreteja con paredes de cañas, sin que haya tres tefajim entre una caña y otra, pues todo espacio menor de tres se considera lavud. Esto es conforme a lo escrito por el Shulján Aruj en el סימן תר»ל, סעיף י’, y no escribió que se deba limitar esto a cuatro paredes. Lo mismo se desprende de sus palabras en el libro Jazón Ovadia, Sucot, pág. 6.
No se deben hacer las paredes de la sucá únicamente con sábanas
En efecto, la posibilidad de hacer las paredes de la sucá con sábanas no es una buena opción, porque las sábanas suelen moverse con el viento, y una partición que se mueve con el viento no es una partición, como dictaminó el Shulján Aruj, Oraj Jaim, סימן תר»ל, סעיף י’, en los siguientes términos:
Quien hace su sucá entre árboles, y los árboles le sirven de paredes, si son fuertes, o si los ató y reforzó hasta que el viento común no los mueva constantemente, y llenó los espacios con heno y paja para que el viento no los mueva, y los ató, es válida. Por lo tanto, no es correcto hacer todas las particiones con telas de lino sin cañas, aunque las ate bien, pues a veces se sueltan sin que él lo advierta, y resulta ser una partición que no puede resistir un viento común. Quien desee usar sábanas, es bueno que entreteja en las paredes cañas con una separación menor de tres [tefajim].
Aunque la opinión del Jazón Ish es que el criterio de las particiones que se mueven con el viento se refiere a cuando se desplazan más de tres tefajim, como escribió en Hiljot Eruvín, סימן ע»ז, letra ו’.
Marán, el Rav Ovadia, ya escribió en el responsa Iejavé Dáat, tomo III, סימן מ»ו, para demostrar que incluso cuando las sábanas se mueven menos que ello, no constituyen una partición. Escribió que de las palabras sencillas de los poskim no parece como la opinión del Jazón Ish; más bien, toda partición que va y viene con el viento, aunque no se aleje tres tefajim, queda excluida de la categoría de partición por el solo movimiento. Por ello, la Guemará pregunta acerca de quien hace su sucá entre árboles, siendo los árboles sus paredes, que es válida, aunque las ramas se muevan y se balanceen con el viento; y no respondió que se trate de ramas duras que no se doblan ni se alejan tres tefajim, sino que tuvo que responder que las sujetó con hojas de palma y laurel. Rashí explicó que entretejió el follaje como una pared para que el viento no lo moviera. Algo similar escribió allí el Meirí. También el Ritvá, en sus Jidushim a Sucá (24b), escribió que toda partición que el viento sacude no es una partición. Asimismo, del lenguaje del Rambam y del Shulján Aruj antes citados se demuestra que toda partición que va y viene con el viento, aunque sea mínimamente, no es una partición.
La razón es que esta regla no se aprende por razonamiento, sino que forma parte de la halajá dada a Moshé en el Sinaí respecto de medidas, interposiciones y particiones (Sucá 6b). Así fue transmitida: la medida de la firmeza de la partición exige que el viento no la mueva en absoluto, incluso sin que la partición quede anulada. Por ello, los ajaronim invalidaron una partición que va y viene con el viento, incluso dentro de una casa donde no hay viento, pues no se debe a que el viento la derribe y anule su condición de partición, sino a una regla sobre la medida de la firmeza de la partición: le falta esa medida en su propia naturaleza, etc., hasta aquí.
Esta respuesta fue traducida automáticamente del hebreo y aún no ha sido revisada por una persona. Por ello, puede contener imprecisiones y no debe considerarse una referencia definitiva.













