Shalom Uvraja!!!
Tu historia es realmente triste, pero tengo una buena noticia para ti. La psicología moderna logró “convencer” a las personas de que los traumas de la infancia nos definen para siempre. Que lo que ocurrió en el pasado queda grabado en nosotros como un rasguño en una mesa: permanente, imposible de borrar sin terapia. Con esta visión, se corre el riesgo de transformar el dolor en identidad. Pero aquí viene la buena noticia: esa visión, aunque común, no es verdadera según la visión de la Torá.
El ser humano no es un objeto. No es madera, no es piedra, no es algo fijo. El ser humano es movimiento, transformación, reconstrucción constante y, sobre todo: el Yehudi es Neshama, Jelek Eloka Mimaal, que tiene la fuerza de pasar por encima de cualquier cosa, borrar cualquier cosa. También Hakadosh Baruch Hu nos crea de nuevo cada día, מחדש בכל יום מעשה בראשית, por lo tanto también cada día los pensamientos cambian, las emociones maduran, las decisiones se renuevan. El pasado existe, pero no es una sentencia. Véase, por ejemplo, el Rav Kahaneman, que después de haber pasado lo holocausto, construyó la Yeshivá de Ponoviz y comenzó todo de nuevo; y así también muchos como él. Si se hubieran quedado solo pensando que somos traumatizados y que esto nos impide reconstruir una vida, una familia, ¿qué sería hoy de los judíos? La persona no es un borrador del pasado, sino una versión de sí misma siempre en construcción.
El pasado pudo haber existido. Pero no gobierna el presente —y mucho menos el futuro— para quien no acepta el error de la psicología. Jizku Veimtsu, sigue adelante con la emuná de que de ninguna manera este pasado triste puede afectarte. De ahora en adelante, solo alegrías. מכאן ואילך חושבנא טבא בע»ה.
Beraja Vehatslacha, Vezivug Hagun Bekarov!!!
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Fuentes:
Sobre el hecho de que el yehudi es Jelek Eloka Mimaal – Avot Derabi Natan Nusach 2, Perek 2. Massejet Kala 4, 21.















