La soledad en el matrimonio es un fenómeno común: una situación en la que un hombre o una mujer viven bajo el mismo techo, pero sienten que no hay conexión, comprensión ni verdadera compañerismo. Precisamente por la expectativa de cercanía, la experiencia de la distancia a menudo se vuelve más difícil. Intentaremos abordar las razones que pueden crear esta situación y ofrecer, desde la Torá, maneras de resolverla, con la ayuda de Hashem y Su salvación.
Razones comunes de la soledad en una relación
Brecha emocional o de comunicación
A veces, la pareja no sabe cómo compartir, escuchar con sinceridad o expresar sus sentimientos. Uno guarda silencio, y el otro interpreta ese silencio como ignorancia.
Funcionalidad a expensas de las emociones
La vida práctica (hijos, apoyo, hogar) reemplaza la compañerismo. La pareja «trabaja junta», pero deja de ser una amistad de corazón.
Reservas Emocionales No Procesadas
Las decepciones, las heridas y una sensación de pérdida no expresada ni abordada provocan retraimiento y desconexión emocional. La relación continúa en la superficie, pero el corazón permanece cerrado. (Por supuesto, incluso en este caso, el poder de la libre elección no ha expirado, y la persona puede y es capaz de trascender los eventos pasados y comenzar una nueva vida. Sin embargo, mientras haya elegido el distanciamiento como una forma más conveniente de afrontar la situación, se encuentra en este estado).
Desajuste de Compatibilidad
Hay casos en los que los cónyuges no han desarrollado un lenguaje común en cuanto a valores, aspiraciones o emociones. Esto crea una sensación de distanciamiento, incluso en la proximidad física o cotidiana.
Por todas las razones mencionadas, la respuesta es simple: ¡invierte en la relación! La Torá define el matrimonio como un pacto profundo: «Y serán una sola carne» (Génesis 2). Es evidente que «una sola carne» no significa simplemente vivir juntos, sino una conexión fundamental, tanto mental como espiritual. Sentirse solo es señal de un llamado a renovar la alianza, a trabajar en pareja, no necesariamente un déficit personal de una de las partes.
¿Cómo invertir en la conexión y profundizarla?
Como se mencionó, este es un tema amplio y multifacético, pero aquí ofreceremos algunos principios básicos que pueden servir de base para construir una renovada conexión interior:
Primero: la pureza de la familia (taharat hamishpaja); solo una conexión que nace de la santidad puede ser una conexión profunda entre dos almas. Y la conexión física también se conserva como algo poderoso (lo cual, en cualquier caso, también afecta las emociones) solo mediante la pureza de la familia.
Comunicación emocional abierta y genuina: Se debe crear un espacio donde la pareja pueda compartir sus sentimientos personales, incluso cuando sean difíciles o confusos, sin sentirse amenazados ni juzgados. Es importante aprender a escuchar sin corregir, explicar ni apresurarse a buscar soluciones, sino simplemente estando verdaderamente presentes. Tiempo de calidad juntos: En un mundo ajetreado, es crucial dedicar tiempo a la relación, no solo para «estar juntos», sino para estar juntos de verdad. Necesitan romper con la rutina, sentarse en un lugar cómodo y tener una conversación que no gire en torno a asuntos técnicos ni problemas cotidianos (como los hijos, el banco o la hipoteca), sino una conversación sencilla y sincera, como amigos. Interés genuino, compartir experiencias, escucharse mutuamente. El rabino Simja Cohen zt»l solía enfatizar —y lo escribió en sus libros— que cada pareja necesita al menos 20 minutos al día para este tipo de conversación, previamente acordada y claramente acordada por ambas partes. Y para las parejas que lidian con sentimientos de soledad, se recomienda extender este tiempo ligeramente, pero hasta cierto punto, para que no se convierta en una carga ceremonial, sino que siga siendo un espacio ligero y agradable para conectar corazones.
Establezcan un horario de estudio conjunto: Algunos también recomiendan establecer un horario de estudio conjunto corto, por ejemplo, estudiando las leyes del cuidado de la lengua. Este acuerdo compartido, en este caso, crea una conexión indirecta y tiene la ventaja de no someter a la pareja a la presión de tener que lidiar ahora con el doloroso asunto de una relación frágil.
Pedir perdón: Cuando hay agravios, no hay más remedio que abordarlos. Reconozcan las ofensas mutuas, discúlpense y perdonen de todo corazón. No siempre es posible resolverlo todo, pero simplemente reconocer el dolor de la otra persona construye un puente renovado.
Autoexamen y crecimiento personal: Cuando se espera que una persona conecte con su pareja, necesita descubrir si está conectada consigo misma: con sus sentimientos, sus deseos, su mundo espiritual. A veces, una persona se siente sola porque no está realmente en contacto con su mundo interior. Todo trabajo en pareja también comienza con el trabajo personal.
Considere ayuda externa cualificada: Hay situaciones en las que la carga emocional o comunicativa es tan profunda que es difícil superarla solo. No es vergüenza ni debilidad buscar ayuda —un rabino prominente o un consejero matrimonial cualificado en la Torá—, sino heroísmo y responsabilidad. Es precisamente buscar ayuda a tiempo lo que puede salvar una relación y reconstruirla a un nivel más profundo.
Finalmente: comprenda las señales y mire hacia el futuro.
La soledad en una relación matrimonial no es un decreto del cielo. Es una voz interior que dice: «Es hora de reconectar». En lugar de quedarse en el dolor y huir, se necesita valentía para afrontar la realidad y trabajar en ella. La Torá considera la relación como una noble misión espiritual: no solo vivir juntos, sino un pacto que lleva al descubrimiento de la Presencia Divina (Shejiná), porque «un hombre y una mujer que han sido bendecidos, la Shejiná morará entre ellos».
De hecho, cuando las parejas deciden dejar de alejarse y comienzan a invertir, cuando hablan, reconocen el dolor y reconstruyen, pueden lograr no solo una conexión renovada, sino una profundidad y cercanía nunca antes experimentadas.














