a). En la responsa del Rosh (klal 20, simán 26) se explica que el vapor que sale de los alimentos tiene el mismo estatus que el alimento עצמו, y aporta pruebas de ello de las Mishnaiot de Makhshirin. Así escribió también en la responsa del Rivash (simán 255), y así se explica asimismo en Orjot Jaim (simán 23, letra 6). También dictaminaron el Tur y el Shulján Aruj (Yoré Deá, simán 92, seif 8) que, si se coloca una sartén láctea en un fogón debajo de una olla de carne, el vapor sube y es absorbido por la olla, prohibiéndola. Así escribió también el Ramá (simán 108, seif 1): el vapor de un alimento tiene el mismo estatus que este. Asimismo, el Pri Jadash (simán 122) escribió que el vapor de un guiso tiene el mismo estatus que el propio guiso e incluso a posteriori está prohibido. Así escribieron muchos Ajaronim, véase la recopilación. Por consiguiente, dado que es común verter directamente del hervidor sobre alimentos de jametz, y el vapor sube del alimento y la bebida al grifo, aparentemente lo prohíbe para su uso y requiere kasherización.
Sin embargo, el Ramá ya escribió en su glosa (allí) que esto se aplica únicamente cuando está tan cerca que la mano se retraería por el calor del vapor en el lugar donde este toca la olla; pero si el vapor no alcanza el grado de yad soledet bo, todo está permitido. Su fuente son los dictámenes del Mahara»i en Terumat HaDeshen (simán 103). Por tanto, la mayoría de las veces el vapor que llega al grifo no alcanza el grado de yad soledet bo, aunque en las glosas del Gaón Rabí Shlomó Kluger al Pri Megadim (introducción a basar bejalav) escribió que es posible que alcance yad soledet bo incluso a una distancia superior a tres tefajim.
En verdad, esto depende también de la intensidad de la ebullición y del tipo de guiso, de si es líquido o sólido. Puesto que el grifo situado arriba es algo frío, y también el colador de pasta y similares son un keli shení, aunque se trate de un davar gush, no parece que el vapor tenga el calor de yad soledet bo. Y está permitido.
b). Además, hay que considerarlo conforme a la regla de nitzok jibur, pues el Ramá (simán 105, seif 3) explica que no se debe verter a priori grasa sobre una vela láctea encendida, pero a posteriori no se prohíbe. La fuente de esta ley está en Mordejai Julín (Kol HaBasar, simán 615). Véase el Shaj (seif קטן 11) y el Taz (seif קטן 6), quienes explican que la razón del Mordejai para prohibir verter es el vapor que asciende. Allí se trata de un caso en el que no sube vapor hirviente de la vela al recipiente, pues si sube vapor que alcanza yad soledet bo hasta el recipiente superior, no hay lugar para ser indulgente ni siquiera a posteriori; así lo escribió explícitamente el Yad Abraham en sus glosas (simán 105, seif 3). Por fuerza, el Ramá trata del caso en que se vierte desde una altura tal que el vapor no alcanza yad soledet bo, y aun así lo prohíbe a priori por nitzok jibur. Véase el libro Yad Yehudá (simán 105, comentario breve, seif קטן 32), que en una prohibición de cantidad mínima se debe prohibir por nitzok incluso a posteriori.
Sin embargo, incluso si lo consideramos por nitzok, hay fundamento para ser indulgente incluso a priori, pues no es comparable con lo que escribió el Ramá, ya que aquí es un keli shení, como se explicó. Véase también la responsa Minjat Shlomó, parte II (simán 97, seif קטן 1), respecto de una olla de jamín sobre la cual se vertió desde un hervidor: no se vuelve cárnica. Añadió que incluso quienes discrepan admitirán en este caso, puesto que el nitzok se produce mediante un grifo. Véase allí. Y de ello se deriva para nuestro caso.
Con abundantes bendiciones
Rav Meir Pinjasi
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