הרב יוסף חי סימן טוב משיב כהלכה

Pregunta

¡Saludos y bendiciones!

¿Por qué, en tiempo de peligro, los Sabios instituyeron colocar la vela dentro, sobre su mesa, y con ello basta, como se explica en la Guemará (Shabat 21b), si en tiempo de persecución religiosa[1] existe la obligación de entregar la vida[2]? ¿Por qué no dijeron que se debía entregar la vida para encender las velas de Janucá en la entrada próxima al dominio público?

[1] Según las opiniones de los Rishonim que sostienen que «tiempo de peligro» no se refiere a un tiempo de persecución religiosa, no resulta difícil entender por qué no hay obligación de entregar la vida para encender afuera. Rashi explicó que los persas tenían la norma, en el día de su festividad, de no encender una vela sino en su casa de idolatría, como se dice en Guitín (17a), y entonces nuestros Sabios instituyeron encender dentro. Así también explicaron los Tosafot en nombre de Rabenu Itzjak y los Tosafot HaRosh. Según esto, puesto que no era un tiempo de persecución religiosa —pues el decreto se aplicaba a todas las naciones—, no estaban obligados a entregar la vida por ello. Así también precisó el Baj (allí) en nombre del Nimukei Iosef (Sanedrín 17b). Rav Nisim Gaón escribe en sus Jidushim sobre Shabat (45a): «Hemos oído que en los días de los javerim persas, estos recorrían todas las casas de Israel, apagaban las velas y tomaban una vela de cada casa; esto causaba gran sufrimiento a Israel, porque llevaban sus velas a la idolatría». Al final de sus palabras cita además las Sheiltot de Rav Ajai, en la parashá Vaerá, donde se escribió que en el reino de los persas había javerim que recorrían las casas de Israel, apagaban las velas, removían las brasas y las llevaban a su templo del fuego, que era idolatría. Hasta aquí. Según esto se entiende aún mejor: si se refiere a los javerim que apagaban las velas, dijeron que en tiempo de peligro se la coloca sobre la mesa, para que no apagaran las velas ni las tomaran para llevarlas a la idolatría. Asimismo, parece que incluso según quienes sostienen que se refiere a un tiempo de persecución religiosa, dijeron que se la colocara sobre la mesa y no que entregaran la vida para encender afuera, porque temían que tomaran las velas para llevarlas a la idolatría; así se resuelve mejor la dificultad del Baj.

También puede explicarse, con ayuda del Cielo, conforme a lo dicho en el Talmud Ierushalmi (Sucá, cap. 5, final de halajá 1): al malvado Turnus Rufus le nació un hijo en Tishá BeAv y murió en la noche de Janucá. Los judíos encendieron velas afuera, como era su costumbre. Entonces el malvado Turnus Rufus vino contra ellos, los rodeó con legiones y los mató; la sangre llegó hasta Chipre. En aquel momento fue cercenado el poder de Israel y no volverá a su lugar hasta que venga el hijo de David.

Sin embargo, el Meirí rechazó la explicación de Rashi, según la cual no se encendía a causa de la festividad de los persas, pues, de ser así, ¿cómo se encendería sobre la mesa? Por tanto, sin duda se refiere a que no se encendía debido a la persecución religiosa. Así lo explicó también el Piskei Rid: «Y en tiempo de peligro la coloca sobre su mesa, y con ello basta, pues los gentiles no permitían a Israel cumplir las mitzvot». Así también lo explicó el Ran. Los Tosafot (45a, s.v. mikamei), en su segunda respuesta en nombre de Rabenu Itzjak, escribieron asimismo que «tiempo de peligro» no se refiere al peligro de los javerim, sino al peligro de un decreto que prohibía encender la vela de Janucá. Según sus palabras, requiere análisis por qué no existía la obligación de entregar la vida para cumplir la mitzvá de encender las velas conforme a la halajá. Así también precisó el Baj (allí) de las palabras del Tur, quien escribió: «En tiempo de peligro, cuando no tiene permiso de cumplir las mitzvot, la coloca sobre su mesa, y con ello basta»; y escribió que esta explicación es la principal.

[2] Incluso por la forma de atar las correas de los zapatos, como se explica en Sanedrín (74a). Rashi explicó que, si la costumbre de los gentiles es atarlas de una manera y la costumbre de Israel es atarlas de otra —por ejemplo, cuando hay en ello un aspecto distintivo judío y la costumbre de Israel es ser recatados—, incluso por este cambio, que no constituye una mitzvá sino solamente una costumbre, debe santificar el Nombre ante sus compañeros judíos. Por tanto, también respecto de las velas de Janucá, habría sido necesario

Respuesta

El Baj (simán 671) abordó esta pregunta y respondió que únicamente si los Sabios hubieran abolido por completo la mitzvá del encendido habría existido la obligación de entregar la vida hasta la muerte. Pero al modificarla para colocarla sobre la mesa, la mitzvá no fue abolida, pues no se trata de un cambio en la esencia de la mitzvá, sino únicamente de un cambio de lugar; por ello está permitido incluso en tiempo de persecución religiosa[1].

El gaón Rabí Akiva Eiger (Shabat 21b) respondió que de las palabras del Ran (cap. 4 de Shabat) parece que, incluso en tiempo de persecución religiosa, la obligación de entregar la vida existe específicamente respecto de mitzvot prohibitivas; pero para el cumplimiento de una mitzvá positiva no es necesario cumplirla y ser matado por ello[2].

También parece posible responder, con ayuda del Cielo, que desde un principio la mitzvá fue instituida para encender dentro, como en las sinagogas y casas de estudio.

[1] Escribió que esto se asemeja a lo dicho al comienzo de Ketubot (3b) sobre la disposición de celebrar el matrimonio el miércoles: incluso en tiempo de persecución religiosa se modifica la disposición para otro día, puesto que no se hace un cambio en la esencia de la disposición. Del mismo modo, respecto de la mitzvá de encender la vela de Janucá, no abolieron completamente la mitzvá, sino que solo instituyeron encenderla dentro.

Debe señalarse que, puesto que la institución principal era encender en la entrada, afuera, para difundir el milagro ante los transeúntes, hasta que ya no hubiera gente en el mercado, y quien la encendía dentro de su casa no cumplía en absoluto con su obligación, entonces al anular el encendido afuera abolieron la mitzvá por completo e instituyeron algo similar a una nueva mitzvá. En tal caso, habrían debido entregar la vida por el encendido afuera. Puede responderse que, puesto que el encendido es análogo al encendido de la Menorá dentro del Beit HaMikdash, al decir que la coloque sobre su mesa no constituye una nueva disposición. También puede responderse conforme a lo que se explicará enseguida.

[2] Puesto que no transgrede mediante una acción, y además ellos pueden impedirle cumplirla contra su voluntad, encarcelándolo, con lo cual la mitzvá quedará anulada por sí misma; por tanto, que se anule y que no sea matado. Así fue establecido en el Shulján Aruj (Ioré Deá, simán 157), y también el Baj allí concordó con las palabras del Ran. La mitzvá de la vela de Janucá también es una mitzvá positiva. El Pitéi Teshuvá (allí, seif katán 9) escribió en nombre de Mishnat Jajamim (comienzo de Hiljot Iesodé HaTorá) que asimismo debe distinguirse entre abstenerse pasivamente y realizar un acto. Según esto, respecto de la mitzvá de encender las velas, dado que les impidieron encender en la entrada mediante una abstención pasiva, se entiende por qué no necesitaron entregar la vida por ello, aunque fuera un tiempo de persecución religiosa.

Según esto, debe decirse que lo que se afirmó —que se está obligado a entregar la vida incluso por la forma de atar las correas de los zapatos— se refiere a lo explicado por el Beit Iosef (allí), respecto de la opinión del Rambam (cap. 5 de Hiljot Iesodé HaTorá), quien escribió: «incluso si no pretende hacerle transgredir sino una mitzvá entre las demás mitzvot», sin mencionar en absoluto las correas de los zapatos. Ello se debe a que interpreta, como el Rif, que las correas judías eran distintas para que no vistieran como los gentiles; esto es una mitzvá prohibitiva, como escribió el Rambam (cap. 11 de Hiljot Avodá Zará, halajá 1): no se debe imitar a los gentiles ni en la vestimenta ni en el cabello, como está dicho (Vayikrá 20:23): «No sigáis las costumbres de las naciones».

Fuentes:

El Darkei Moshé (allí, letra 9) escribió que se acostumbra encenderla dentro, en la entrada de la casa, debido a que los ladrones son frecuentes. Así escribió también Rabenu Ierujam (folio 61, columna 2). De modo similar escribió el Séder Rav Amram Gaón (vol. 2, folio 85, columna 2): si sopla viento o teme a los bandidos, la coloca sobre su mesa, y con ello basta. Asimismo, Rabenu Perajia (Shabat 21b), en nombre de Rabenu Hai Gaón, escribió que si hay viento o lluvia, de modo que si la coloca afuera o en la ventana la vela se apaga de inmediato, esto se considera como un tiempo de peligro y la coloca sobre su mesa. De ello se desprende que, incluso desde la institución inicial del encendido de las velas, dispusieron que pudiera encenderse dentro cuando fuera imposible hacerlo afuera, incluido el tiempo de peligro. Por consiguiente, no había motivo alguno para entregar la vida por encender las velas afuera, puesto que pueden cumplir la mitzvá de encenderlas dentro desde un principio. Véase también mi obra Eshkol Iosef, Mo’adim, simán 60, donde me extendí sobre este tema.

Esta respuesta fue traducida automáticamente del hebreo y aún no ha sido revisada por una persona. Por ello, puede contener imprecisiones y no debe considerarse una referencia definitiva.

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