Fuentes:
En mi humilde libro LeLaket Shoshanim, tomo III, procuré explicar que todas las flexibilizaciones formuladas acerca de muktzé en juegos no son correctas para los sefardíes que aceptaron las decisiones de Marán el Shulján Aruj. También las flexibilizaciones que algunos autores contemporáneos intentaron innovar incluso conforme a Marán —como distinguir entre una «pelota» y otros juegos, o entre juegos de la época de Jazal y los de nuestros días— no son correctas, ya sea en la explicación de las palabras del Shibolé HaLeket, fuente de las palabras del Shulján Aruj, ya sea conforme a las definiciones recibidas de las leyes de muktzé, como extendimos allí.
Pero existe una única flexibilización que puede proponerse incluso conforme a Marán el Shulján Aruj. La presentamos en el capítulo 10 del citado libro: la «pelota» en el tiempo y lugar del Shibolé HaLeket —fuente del fallo del Shulján Aruj— era un juego destinado exclusivamente a adultos, como se desprende de un libro compuesto en su misma época y lugar. Por ello consideró que no tenía condición de utensilio. No así un juego hecho para menores, o al menos también para menores. Transcribiremos lo escrito allí.
A continuación, el citado capítulo 10:
Capítulo 10
La ley de los juguetes fabricados para menores
Expliquemos ahora una flexibilización adicional: lo que Marán, nuestro rey, zia, prohibió respecto de la pelota, quizá se refiere precisamente a una pelota destinada a adultos. En cambio, una pelota y otros juegos fabricados para menores no son muktzé. Así se desprende del enfoque de Rav Az Nedberú y sus compañeros, citado arriba, según el cual el Shibolé HaLeket escribió que la pelota es muktzé porque se destina a ביטול תורה, prohibido para adultos; y, puesto que está prohibido incluso durante la semana, es muktzé mejamat gufó. En cambio, los juguetes destinados al juego de menores, que no están obligados respecto de la prohibición de ביטול תורה ni de moshav letzim, se destinan a un uso permitido. En efecto, el Gaón Rav Itzjak Yaakov Zilber zatzal escribió expresamente en sus notas a Ketzot HaShabat, pág. 122, que los juegos infantiles no son muktzé incluso según Marán, por esta razón. Incluso un adulto puede mover el juego de un niño, pues, dado que es apto para su hijo menor, no es muktzé.[1]
También según el camino expuesto arriba, basado en el Maharshal en Yam Shel Shelomó —que la pelota es muktzé porque su uso es «habla infantil y ligereza», y por tanto la intención de convertirla en utensilio es una intención insensata—, puede decirse que solamente la pelota de adultos está prohibida, pues para un adulto el juego se considera una necedad. En cambio, para menores esto es habitual; ¿qué importa que sea habla infantil, si ellos son niños? Por ello, si un adulto destina o fabrica una pelota para un menor, está permitido. Esto requiere mayor análisis.
Con mayor razón, según Rav Shulján Atzei Shitim, quien sostiene que la pelota es muktzé porque no corresponde a la dignidad de un adulto jugar como los niños, este razonamiento no existe en absoluto respecto de menores. Por tanto, un juguete fabricado para menores no es muktzé. Quizá esto es la intención de dicho Rav al escribir: «La conclusión de los ajaronim es ser rigurosos con las personas adultas… y no flexibilizar sino para los menores». Es decir: respecto de una pelota de adultos para adultos se es riguroso, y respecto de una pelota de niños para niños se flexibiliza.[1]
Incluso según la opinión de la mayoría de los autores, según quienes el juego y otros placeres que no son un provecho material no se llaman suficientemente «uso» o «necesidad» como para conferir condición de utensilio, esto puede referirse sólo a adultos, para quienes el juego es únicamente placer. Para menores, en cambio, el juego es una necesidad emocional completa, como es sabido.[2] Además, los sabios de las naciones —y «cree en la sabiduría entre las naciones»— coinciden en que lo que desarrolla la inteligencia del niño y le permite crecer con capacidades son los juguetes con los que juega en su infancia. Esto tiene asimismo un apoyo, distinguiendo entre lo santo y lo profano, en una enseñanza de Abayé en Yomá 78b. En consecuencia, la mayoría de los juguetes infantiles constituyen una necesidad indispensable para agudizar la mente del niño y prepararlo para estudiar nuestra sagrada Torá. Incluso los niños de diez u once años, que pueden desarrollar sus aptitudes mediante el estudio de Torá, generalmente no pueden meditar en Torá día y noche: el niño juega, y eso le beneficia, agudizando su mente y aumentando su conocimiento. Sin duda es una necesidad emocional.[3]
Véase también a Rav Itzjak Yaakov Zilber, en sus notas a Ketzot HaShabat, pág. 122, quien explicó que Jazal consideraron los juegos una necesidad importante para menores y, por ello, consideraron ciertamente los juegos infantiles como utensilios plenos.
Si se objetara que el Eliyá Rabá, simán 308, inciso 86, lee en el Shibolé HaLeket: «la intención del niño, que pensó jugar con ella…», lo cual indicaría que trata de una pelota hecha por y para un niño, responderemos: aparte de que nuestra versión no dice así —pues el Shibolé HaLeket abreviado no es plenamente fidedigno, y lo principal es la versión completa y original—, incluso aceptando esa versión, en nuestro caso los juguetes y juegos son fabricados por adultos, y por ello están permitidos, incluso si se destinan a adultos. Pues sólo la intención de un niño carece de valor, como se concluye en Julín 13a. Y si se entendiera, con el Perí Megadim, que ello sigue al Rama, para quien basta la intención incluso respecto de piedras, mientras que según Marán se requiere una acción, en nuestro caso los juguetes se fabrican en fábricas y los adultos realizaron una acción significativa. Así, la versión del Eliyá Rabá conduce a permitir, no a prohibir.
Sin embargo, aparentemente surge una dificultad contra nuestra explicación del Shibolé HaLeket y Marán. En Bamidbar Rabá, parashá 14, inciso 4, se dice: «Las palabras de los sabios son como aguijones. Dijo Rabí Berajiá HaKohén: como una pelota de niñas, como una esfera de niños que recogen y arrojan de aquí para allá, así son las palabras de los sabios: éste expone su razón y aquél expone su razón…». También aparece en Yalkut Shimoni, Tanjumá y Pesiktá Rabatí. Esto parece demostrar que la pelota era un juego de niñas pequeñas, no de hombres adultos.
Asimismo, Rashí en Sanhedrín 77b, acerca de quienes jugaban a la pelota y mataron, explicó: «Los niños suelen golpear la pelota con fuerza contra la pared». Ravenu Shimshón, en Keilim 28:1, escribió: «Una especie de pelota como las que las mujeres hacen para los niños», y lo mismo aparece en el comentario de Rav Ovadia de Bartenura. A primera vista, ello derrumba nuestra propuesta.
Pero, en mi humilde opinión, no hay dificultad: existen diversas clases de pelotas y de juegos. La destrucción de Tur Shimón por jugar a la pelota en Shabat no parece referirse a niñas pequeñas, sino a adultos que jugaban. Según el Rokeaj, que explica que el pecado fue el abandono del Bet HaMidrash, ciertamente trata de varones adultos. Aunque el Shibolé HaLeket parece entender que la razón es muktzé y no como el Rokeaj, no es razonable decir que discrepe también sobre el hecho histórico y sostenga que eran niñas quienes jugaban y que la ciudad fue destruida por descuidar su educación en muktzé.
Además, el Shibolé HaLeket escribió sobre la pelota: «Ni siquiera es apta para cubrir la boca de una vasija, pues se vuelve repugnante al jugar con ella y se ensucia con barro y tierra». Esto indica que se jugaba con ella en el suelo, semejante al actual «fútbol». En cambio, la «pelota de las niñas» mencionada por Jazal se jugaba arrojándola una a otra. En Vayikrá Rabá 5:5 se explica: «Como esta pelota que se recoge con las manos y no llega al suelo». Y en Kohélet Rabá 12:1: «Como una pelota de niñas, que rueda de mano en mano y no cae a tierra». Por tanto, el juego mencionado en los midrashim y el referido por el Shibolé HaLeket son dos clases distintas. La pelota del Shibolé HaLeket y del Shulján Aruj puede haber sido un juego común específicamente entre jóvenes varones que ya llegaron a la edad de mitzvot.[4]
Presentemos ahora algunos apoyos para esta interpretación. En las responsas de Rabí Moshé Provenzalo, sabio de Italia, el lugar del Shibolé HaLeket, y contemporáneo de Marán Rabí Yosef Karo zatzal, simán 53, se describe un juego antiguo practicado en ciudades italianas, en el cual «saltaban uno sobre otro». Si el juego de pelota del Shibolé HaLeket era de este tipo, semejante a ciertos juegos actuales, es lógico que fuese propio de jóvenes mayores y no de niños pequeños, pues tales saltos conllevan peligro.
Rabí Moshé Provenzalo también menciona un juego de pelota con una «paleta o pequeño arco cubierto de cuerdas», semejante al tenis. Este juego asimismo está destinado a adultos y no a niños, pues exige gran dominio corporal; él mismo escribió expresamente que quienes jugaban eran jóvenes, no niños. Aunque parece que este juego no era tan antiguo en Italia, y por tanto no necesariamente es el juego del Shibolé HaLeket, las responsas Ziknei Yehudá de Rav Yehudá de Módena parecen identificar la pelota del Shulján Aruj con un juego de raqueta. Por otro lado, Rav Shabtai Beer, discípulo de Marán, en Be’er Esek, simán 81, distingue entre el juego de «pelota» y el de «raqueta», por lo que el asunto requiere estudio.
En segundo lugar, Rabenu Yehudá (León) de Somo Portaleone zatzal, contemporáneo del Shibolé HaLeket y residente también en Italia, escribió en el tratado Tzajut Bedijutá deKidushín[5], pág. 130, que en su generación el juego de pelota se difundió tanto que incluso un niño podía imaginar que era capaz de jugar. De sus palabras se percibe que resultaba ridículo afirmar que un niño pudiera jugarlo, puesto que estaba destinado sólo a adultos y exigía gran pericia en los movimientos.[6]
En tercer lugar, del propio Shibolé HaLeket se demuestra que trata de un juego para adultos, puesto que aporta como prueba el Midrash Eijá sobre la destrucción de Tur Shimón. La razón humana no acepta que una gran ciudad fuese destruida y que treinta y seis mil personas, desde jóvenes hasta ancianos, niños y mujeres, fuesen asesinadas en un día porque menores, que no son responsables de castigo, transgredieron la prohibición de muktzé.
Sobre la base de estas tres fuentes, especialmente tras conocer las palabras de Tzajut Bedijutá deKidushín, parece que es lícito explicar las palabras del Shibolé HaLeket y de Marán como referidas a un juego de pelota practicado específicamente por adultos. No precisaron expresarlo, porque hablaban de la realidad conocida en su tiempo. Puesto que la distinción entre adultos y menores es casi obligada según la mayoría de las explicaciones del motivo de prohibir la pelota, existe aquí una verdadera flexibilización: los juegos y juguetes fabricados especialmente para niños son, incluso según el Shulján Aruj, utensilios cuyo uso está permitido. Por ello no son muktzé ni siquiera para adultos, ya que son aptos para su hijo menor. Marán prohibió solamente juegos fabricados para adultos, como una pelota profesional actual, ajedrez, golf y similares.
Según este enfoque, el juego de pelota en tiempos de Jazal era, al menos también, de niños; mientras que en los días del Shibolé HaLeket y de Marán era exclusivamente de adultos. Esto resuelve una dificultad importante: la Toseftá Shabat 11:7 dice: «Como quienes juegan a la pelota en el dominio público, y la pelota sale de la mano de uno de ellos más allá de cuatro amot, es culpable». La expresión parece indicar que era habitual jugar a la pelota incluso en Shabat, sin preocuparse por muktzé sino sólo por no trasladarla cuatro amot. La solución es distinguir entre la pelota de tiempos de Jazal, que no era muktzé porque servía también para el juego de niños, y la del Shibolé HaLeket.[7]
En las responsas Shaarei Yosher Jananiá, I, Oraj Jaím, simán 13, también se menciona como elemento para permitir la distinción entre pelota para adultos y juguetes para menores. No obstante, allí se propone otro enfoque: quizá el Shulján Aruj trata incluso de una pelota infantil, pues en tiempos de Marán el juego no era tan habitual para niños como lo es hoy, cuando los juguetes se convirtieron en parte natural de su crecimiento. En mi humilde opinión, nuestro camino es más claro.
La opinión de Marán HaRav Ovadia Yosef zatzal
Marán, el Rishón LeTzión, HaRav HaGaón Rabí Ovadia Yosef zatzal, no escribió en sus luminosos libros casi nada acerca de si los juguetes son muktzé, salvo una sola frase en Yabiá Omer, VII, final del simán 39. Allí trata de si existe prohibición de construir al ensamblar un juego formado por piezas —llamado Lego— y permitió a los niños jugar con él. Añadió entre corchetes: «También parece que se permite a un adulto dar a un menor juguetes destinados a menores para jugar, y no tienen prohibición de muktzé». Escribió exactamente lo mismo en Halijot Olam, IV, parashat Vayakhel, inciso 1. De sus palabras parece claramente que los juegos destinados a menores no son muktzé incluso conforme a Marán el Shulján Aruj. Aunque podría entenderse que mencionó juguetes infantiles solamente por tratar allí del Lego, y que también juegos para adultos pueden moverse, la sencillez de sus palabras indica como hemos dicho. Posteriormente, el libro Matanat Moshé Maimón interpretó las palabras de Yabiá Omer de la misma manera.
Debe saberse que la expresión de Yabiá Omer, «dar a un menor», parece ser sólo la forma habitual de expresarse. También un adulto puede mover esos juegos de la sombra al sol, pues concluyó: «no hay en ellos prohibición de muktzé»; por tanto, son utensilios cuyo uso está permitido. Esto no coincide con la interpretación de Rav Mordejai Ashkenazi en Eshmerá Shabat, II, cap. 4, simán 25, según la cual sólo se permite autorizar al niño a jugar y se prohíbe al adulto moverlos para él.
En las notas Ish Matzliaj sobre la Mishná Berurá, simán 308, inciso 45, letra 1, se interpretó que Rav Ovadia Yosef permitió dar juegos sólo a niños de hasta dos años para calmarlos, siguiendo la opinión de Rav Moshé Leví zatzal. Pero las palabras generales de Yabiá Omer no admiten esa interpretación.
Su hijo, HaRav HaGaón Rabí Itzjak Yosef shlitá, en Sheerit Yosef, III, simán 308, letra 1, explicó las palabras de su padre de modo diferente: según su explicación no hay diferencia entre juguetes para adultos y para niños, sino entre pelota y otros juegos. Este asunto fue tratado anteriormente. En Maayán Omer, II, simán 32, se cita que preguntaron a Rav Ovadia Yosef si está permitido mover juegos en Shabat, y respondió: «No conviene». Sin embargo, en el simán 171 se cita en su nombre que se puede flexibilizar.
Quienes discrepan de lo expuesto
En Toldot Shemuel, mitzvá 2, simán 99, se sostiene exactamente lo contrario: la discusión entre Marán y el Rama acerca de si una pelota es muktzé se referiría específicamente a una pelota de niños; en cambio, una pelota exclusivamente para adultos, como las profesionales actuales, sería muktzé incluso según el Rama, al ser un utensilio destinado a lo prohibido, para malgastar tiempo valioso y anular el estudio de Torá. Sin embargo, no existe necesidad de aceptar esa lectura. Cuando se debe establecer una interpretación frente al sentido general de las palabras, es preferible interpretarla para permitir, como escribió el Bet Yosef, Oraj Jaím al final del simán 311: cuando no sabemos cómo interpretar las palabras de los poskim y existe base para interpretar tanto con rigor como con lenidad, respecto de muktzé se debe inclinar a la lenidad, pues es una prohibición rabínica.[8]
Aunque Toldot Shemuel razona que el Rama no puede permitir algo que constituye prohibición, ya se citó que el Levush, el Maharshak y otros explican que el Rama permite por oneg Shabat. Además, examinando sus palabras, se advierte que fue riguroso únicamente respecto de las pelotas actuales, debido a que están vinculadas a ambientes de frivolidad y abandono del yugo de la Torá. Así, es posible que incluso según él Marán y el Rama discutieran acerca de una pelota de adultos en su época.
Tras varios años se publicó el importante libro de responsas Najalat Leví, II, simán 25. Allí se cuestionó la distinción propuesta en Matanat Moshé Maimón entre pelota de adultos y pelota infantil, afirmando: «¿Quién le reveló que la pelota prohibida por Marán era la destinada a juegos de adultos? Es una explicación añadida a Marán, quien prohibió la pelota en todo caso, tanto si está destinada a adultos como a menores». Aunque allí presenta varias razones para permitir, no consideró siquiera como duda la lógica de Matanat Moshé. Pero no se comprende por qué rechazarla con tanta fuerza: de las palabras generales del Shulján Aruj no se sigue que Marán prohibiera toda pelota, tanto infantil como adulta. Es posible que legislara sobre el juego de pelota tal como existía en su tiempo. Y puesto que, según el razonamiento del Shibolé HaLeket, no parece posible considerar los juguetes de niños como un uso insignificante —es evidente que el juego forma parte esencial del crecimiento del menor—, puede interpretarse, al menos como posibilidad, que el juego de pelota de los días del Shibolé HaLeket y Marán se destinaba a adultos. Como se expuso, encontramos fuentes fiables para esta interpretación.
Notas:
[1]) En verdad, según el razonamiento de Shulján Atzei Shitim, cabe permitir más aún: no sólo juegos fabricados para menores, sino también algunos juegos de adultos, como el ajedrez, respecto de los cuales no corresponde decir que lesionan la dignidad del adulto. Incluso respecto del fútbol contemporáneo quizá no cabe decir que la opinión de quien juega queda anulada frente a todos, pues lamentablemente el fenómeno se ha difundido ampliamente, incluso entre jóvenes de yeshivá durante bein hazmanim. A veces los ajaronim señalan que pueden tener en qué apoyarse si con ello recuperan fuerzas para estudiar Torá; sin embargo, la mayoría de las veces es consejo del iétzer hará. No obstante, si se entiende a Shulján Atzei Shitim como el Maharshal, según quien jugar no es objetivamente digno y la intención de convertir el objeto en utensilio es una intención insensata, todos los juegos destinados a adultos serían muktzé aunque todos los practicasen. Los juguetes hechos para menores, en cambio, estarían permitidos incluso según el Maharshal.
[2]) Véanse las responsas Ramatz, Oraj Jaím, simán 23, y Divrei Yaakov Shor, simán 62, que escriben que jugar en la calle forma parte del desarrollo natural del menor, con consecuencias prácticas en halajá. Véase también lo escrito por el gaón y tzadik Rabí Shelomó Wolbe zatzal en Zeriá uBinyán BeJinuj, pág. 46.
([3] En Eshmerá Shabat, II, cap. 4, simán 25, se distingue entre juegos destinados al desarrollo intelectual de los niños, que no son muktzé por ser parte de su crecimiento, y juegos destinados sólo a diversión, respecto de los cuales se debe ser riguroso. Sin embargo, todos los especialistas afirman que también los juegos recreativos son una necesidad real para el menor; quizá incluso más que los juegos de desarrollo, que son un beneficio, pero no necesariamente una necesidad.
[4]) Una vez reconocido que hay diversas clases de juegos, no se puede objetar desde Tosafot de Rabenu Peretz, Beitzá 12a, donde era habitual jugar con un niño usando una piedra semejante a una pelota, pues el padre jugaba con su hijo para que no llorase. No hay prueba de ese juego infantil para el juego referido por el Shibolé HaLeket. Aunque el Bet Yosef parece entender que la pelota de Tosafot Tuj y la del Shibolé HaLeket tienen la misma ley, Tosafot de Rabenu Peretz no estuvo ante Marán. Ahora que contamos con esa obra, puede decirse que Tosafot y el Shibolé HaLeket no discrepan: cuando la pelota está destinada también al juego infantil, es un utensilio cuyo uso está permitido para todos; cuando se destina exclusivamente a adultos, es muktzé mejamat gufó para todos. También es posible que no haya necesidad de ello, ya que Rabenu Peretz no mencionó expresamente una «pelota», sino una «piedra»: la pelota podría ser para adultos y la piedra para niños.
[5]) En su generación algunos comenzaron a leer obras de retórica y entretenimiento de las naciones. Rabenu Yehudá escribió este tratado como alternativa, indicando en su introducción que la autorización de leerlo era únicamente en Purim, como el tratado de Purim de Rabenu Kalonymus. En él satirizó la búsqueda de placeres de su tiempo para transmitir una enseñanza moral indirecta. No tratamos aquí de determinar si era apropiado escribirlo, sino sólo de aprender de él la realidad histórica del juego de pelota en su época.
[6]) De paso, las palabras de Tzajut Bedijutá deKidushín parecen no coincidir con todo lo citado anteriormente respecto de la opinión de HaRav Yosef Shalom Elyashiv zatzal: el juego de pelota de entonces no era una actividad ocasional, sino que se usaba indumentaria especial, se preparaban cuidadosamente y se jugaba con gran destreza, como era habitual en los deportes del Imperio romano. Por ello es razonable que también la pelota fuese trabajada con cuidado y valorada, como en nuestros días.
([7] En verdad, también se puede resolver conforme a otras flexibilizaciones: por ejemplo, que en la Toseftá no ensuciaban la pelota, sino que sólo la arrojaban hacia arriba y la sostenían al caer, pues estaba prohibido trasladarla fuera de cuatro amot, como explicó el gaón Rabí David Pardo zatzal en Jasdei David sobre la Toseftá.
[8]) El principio de Marán el Bet Yosef de que una duda de muktzé se resuelve con lenidad podría desarrollarse ampliamente. Pero nos basta con sus palabras. Véase también la recopilación de HaRav HaGaón Rabí Boaz Kadori shlitá, de nuestro Bet Midrash Birkat Avraham, en su libro Yajín uBoaz sobre el tratado Horayot, pág. 83.
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