Rabí Yehudá HaJasid escribió en su testamento[1]: «No vaya una persona a una misma tumba dos veces en un mismo día; más bien, que pida todo lo que desea y no vuelva hasta el día siguiente»[2].
Algunos explican la razón de este reparo: parece como si pensara que el difunto no rezó por él y por ello vuelve una segunda vez, lo cual constituye una falta de respeto[3]. Conforme a ello, algunos escribieron que, si vuelve sin intención de rezar (por ejemplo, si olvidó algún objeto y regresa a recogerlo), no hay reparo[4]. Asimismo, si estuvo en la tumba y no rezó, y luego vuelve para rezar, está permitido[5]. Más aún, algunos escribieron que, si se le presenta otra petición en la que no había pensado antes, le está permitido volver para rezar por su nueva petición[6].
También algunos escribieron que todo esto se refiere específicamente a rezar por uno mismo; pero si quien va lo hace como emisario de otras personas, no hay reparo en que vuelva por segunda vez[7].
Algunos escribieron que, si terminó de rezar y comenzó a marcharse, pero aún se encuentra dentro de los cuatro amot de la tumba, todavía puede volver a rezar[8].
Cuando uno va con intención de volver, algunos lo prohíben[9] y otros lo permiten[10]. A primera vista, hay aquí dos niveles: el primero, cuando sale por unos instantes con intención de regresar de inmediato, como cuando fue a hacer sus necesidades o salió a responder una llamada de teléfono móvil y casos similares; esto es más leve (con mayor razón si la «salida» fue por necesidad del propio difunto, como traer un libro de Tehilim o encender una vela en el soporte cercano, y similares), pues en todos estos casos puede decirse que no se considera una «salida». El segundo nivel es cuando abandonó por completo la tumba, aunque mantiene la intención de volver ese mismo día; esto es más grave. Por lo tanto, algunos escribieron que toda la autorización —según quienes permiten salir con intención de volver— se aplica únicamente si al menos no salió del recinto del cementerio (sino que solo se alejó de la tumba específica); pero si salió completamente del cementerio, no sirve que hubiera tenido intención de volver[11].
Algunos acostumbran que es eficaz —al menos en caso de necesidad apremiante— pedir permiso al difunto para volver posteriormente una segunda vez ese mismo día[12].
Debe analizarse si, cuando uno se postró en la tumba por la noche y desea también postrarse durante el día (como es habitual en el lugar de descanso de Rashbí y similares), ello se considera «un mismo día» para esta cuestión.
Según todas las opiniones y todos los enfoques, parece que todo el reparo se refiere únicamente a una plegaria que tiene el carácter de «postración» —incluso si no es postración en su sentido literal—, es decir, cuando se reza junto a la tumba misma o se pide al difunto que rece por nosotros y abogue favorablemente. Pero si solo se viene a rezar en la sala donde se encuentra la tumba, y no se reza junto al tziún propiamente dicho, aunque mencione en sus plegarias que pide a HaKadosh Baruj Hu «por el mérito del justo sepultado aquí», no hay inconveniente[13]. Ve y observa cuál es la práctica del pueblo en las tumbas de los justos[14], que son casas de oración, como el tziún de Rashbí, de Rabí Meir Baal HaNes y de Rajel Imenu, y similares: los residentes del lugar van allí a rezar Shajarit y después vuelven para rezar Minjá, y casos semejantes.
Fuentes:
[1] Testamento XII.
[2] Asimismo escribió el Mahara»j Vitals, de bendita memoria, en Taamei HaMitzvot, parashá Vaietzí, folio 51a: «No es bueno ir dos veces a una misma tumba en un mismo día». De ello se desprende que, según todas las opiniones, esta advertencia no se dirige solo a los descendientes de Rabí Yehudá HaJasid, sino a toda la congregación de Israel; tampoco depende de los lugares donde fue aceptada, pues también hemos oído esta advertencia de boca del Arizal. Así también escribió Mahar»i Tzemaj en Maguid Umetzuveh: «Mi maestro, de bendita memoria, me ordenó que no fuera a una misma tumba dos veces en un mismo día».
Y tuvieron en cuenta esto en todos los libros de nuestros Rabinos; he aquí solo una pequeña parte: Or HaYashar (del mekubal Mahar»m Popers, de bendita memoria), sección Guemilut Jasadim, capítulo XIII; y en su libro Or Tzadikim, sección de la oración, simán XXIV, inciso 121, y simán XLVI, inciso 8. Shiurei Kneset HaGuedolá, Yoré Deá, simán 362, Hagahot Beit Yosef, inciso 2. Maguén Avraham, simán 581, inciso menor 16. Eliyá Rabá, simán 224, inciso menor 7. Derej HaJaim de Lisa, leyes del mes de Elul (simán 139), inciso 10. Maguén Guiborim, Oraj Jaim, simán 224, inciso 14. Shevet Yehudá Ayash, Yoré Deá, simán 339, inciso menor 3. Shulján Tamid, leyes de Rosh Hashaná, simán 2. Élef HaMaguen (sobre el Mateh Efraim), simán 581, inciso menor 19. Jésed LaAlafim, Yoré Deá, simán 116, inciso 8. Kitzur Shulján Aruj de Grunfeld, simán 128, inciso 13. Or Einayim Sefarim, tomo I, entrada «kever». Minjá Belulá del Mahar»r Ezra Dangur, de bendita memoria (impreso en el libro Bnei Jayei Sassón), leyes de Rosh Hashaná, apartado 6. Pat Léjem Jabilio, folio 65a, inciso 2. Mishná Berurá, simán 581, inciso menor 27. Kaf HaJaim de Sofer, Oraj Jaim, simán 224, inciso menor 44. Likutei Maharij, en el orden de la víspera de Rosh Hashaná, folio 60a. Kitzur Shulján Aruj de Toledano, simán 525, apartado 48. Gesher HaJaim, capítulo 29, inciso 16. Responsa Yabiá Omer, tomo IV, Yoré Deá, simán 35, inciso 7. Y muchos más.
El mekubal, el Rav HaGaón Rabí Yoshiyahu Pinto, shlit»a, aclaró en el cuadernillo HaShabat Mekor HaBerajá, p. 110, que el impedimento de acudir dos veces a la misma tumba en un mismo día se debe a que «la cosa es difícil para el mazal».
[3] Damesek Eliezer, sobre los testamentos de Rabí Yehudá HaJasid.
[4] Sefer Shemirat HaGuf VehaNefesh, simán 204, en nombre de Yad Efraim, quien dedujo esto de que Rabí Yehudá HaJasid concluyó: «más bien, que pida todo lo que desea y no vuelva hasta el día siguiente». Sin embargo, él mismo señaló que esta autorización no es clara, ya que el Arizal no mencionó en absoluto el tema de las peticiones; solo el testamento de Rabí Yehudá HaJasid lo menciona.
En el libro Penei Baruj, simán 37, apartado 3, se sostiene de manera decidida que incluso pasar junto a la tumba para salir del cementerio entra en este reparo, salvo que pida desde el principio permiso al difunto; véase allí detenidamente. Le siguió el libro Zijrón Itzjak Taharani, capítulo XIII, apartado 32.
[5] Responsa Be’er Moshé Stern, tomo VIII, simán 115, inciso 3, quien lo estableció por razonamiento propio.
[6] El Rav Tzitz Eliezer, en su libro Even Yaakov, simán 44, inciso 4, dedujo esto de la expresión de Séfer Jasidim: «más bien, que pida todo lo que desea»; es decir, los deseos que tiene en su corazón no debe dividirlos en dos veces, sino pedirlo todo de una vez. Pero si después surgió en su corazón un nuevo deseo, le está permitido volver y pedirlo. Posteriormente reforzó sus palabras basándose en lo dicho por el Rav Damesek Eliezer, citado antes, quien explicó que la razón de Rabí Yehudá HaJasid es la falta de respeto al difunto, pues parece como si este no hubiera rezado por quien se postra en su tumba; véase allí.
A primera vista, según la primera razón del Rav Tzitz Eliezer, solo debe permitirse un deseo que surgió en ese momento; en cambio, según la segunda razón —basada en Damesek Eliezer— hay lugar para permitir incluso un deseo que estaba en su mente y fue olvidado.
Sin embargo, la opinión se inclina más a lo contrario: si adoptamos la razón del Rav Damesek Eliezer, es decir, que se trata de una falta de respeto pues parece como si el difunto no hubiera rezado por quien se postra, entonces no nos importa en absoluto qué plegaria pronuncia, ya que no se reconoce si vuelve por la misma petición o por otra; al fin y al cabo, parece una falta de respeto. Pues de no ser así, Rabí Yehudá HaJasid debería haber permitido pedir parte de lo que desea y luego volver a pedir otra parte de los anhelos de su corazón. Analícese bien.
[7] Responsa Yismáj Lev, simán 180. Responsa Ginzei Yosef, simán 26. Mekor HaJésed (en nombre de Ginzei Yosef), sobre el testamento, nota 18. Ohaléj Baamitaja, capítulo XVIII, apartado 14. También en esto puede decirse, conforme a lo escrito arriba, que puesto que en los escritos del Arizal no se menciona el tema de las peticiones, quizá no se deba basar en ello.
Cuando el Admor de Shomer Emunim, shlit»a, rezó en la tumba de su padre, el santo Rabí Avraham Jaim Roth, de bendita memoria, en el día de su hilulá, le llevaron notas de petición («kvitelaj»). Después de mencionar las peticiones escritas en ellas, depositó las notas en la tumba —en un orificio de la lápida destinado a ello—, y luego pasó a rezar en el tziún de su abuelo, el santo Rabí Aharón Kedosh Hashem, de bendita memoria. Entretanto, le entregaron otras notas, y rezó por ellas en la tumba de su abuelo, pero las depositó en la tumba de su padre. [Su conducta puede explicarse de varias maneras según las distinciones mencionadas aquí].
[8] Sefer Shivim Temarim, sobre el testamento de Rabí Yehudá HaJasid, allí; su principal fundamento es que mientras todavía se halla dentro de los cuatro amot de la tumba, no se considera que haya abandonado su lugar, especialmente a la luz de lo que el propio Rabí Yehudá HaJasid escribió en Séfer Jasidim, simán 707: que los cuatro amot alrededor de la tumba pertenecen al difunto; véase allí. Así también concluyó, por acuerdo, Responsa Be’er Moshé Stern, tomo VIII, simán 115, inciso 3.
[9] En Responsa Birkat Reuvén Shlomó, tomo IX, final del simán 28, escribió que de la formulación general de las palabras de Rabí Yehudá HaJasid, del Arizal y de los poskim, se demuestra que no hay diferencia entre si tiene intención de volver o no. Pero, en mi humilde opinión, no hay prueba alguna de sus formulaciones generales, pues las enseñanzas de Rabí Yehudá HaJasid y del Mahara»j Vital fueron transmitidas de manera concisa y sellada, y no acostumbraban extenderse en los detalles de las leyes; y la formulación general de los Ajaronim tampoco prueba nada, pues copiaron sus agradables palabras tal como estaban. Sin embargo, mi corazón me inclina a precisar humildemente que, del hecho de que Rabí Yehudá HaJasid se esforzara en advertir: «más bien, que pida todo lo que desea», y no se conformara con la advertencia misma: «No vaya una persona a una misma tumba dos veces en un mismo día», se entiende ciertamente que no hay inteligencia ni consejo que prevalezcan contra esta advertencia, y no sirve pedir parte de lo que desea con intención de volver después a completar los demás anhelos de su corazón. Es claro. [No obstante, esto no se aplica si sale solo para hacer sus necesidades y casos similares, pues ello no se considera en absoluto una «salida», como mencionaré más adelante, con ayuda de Hashem].
[10] Así está escrito en el libro Masoret Moshé (dictámenes transmitidos en nombre del Gaón Rabí Moshé Feinstein, de bendita memoria, autor de Igrot Moshé), tomo III, Yoré Deá, simán 294. Así también concluyó por razonamiento propio Responsa Shevet HaKehatí, tomo III, simán 290, inciso 2. Y así escribió el Gaón Rabí Mordejai Eliahu, de bendita memoria, en su libro Halijot Jaguim, capítulo 35, inciso 24 (sin citar fuente).
[11] El Gaón Rabí Moshé Feinstein, de bendita memoria, en Masoret Moshé citado arriba.
[12] Penei Baruj, simán 37, apartado 3, en nombre de Zijrón Eliahu (aunque allí Penei Baruj trata del caso de volver para pasar, pues sostiene que también esto entra en la advertencia). Así también escribió el Rav David Taharani, neró yaír, en su libro Zijrón Itzjak, capítulo XIII, apartado 32.
[13] Así se desprende lógicamente de todas las razones expuestas en los libros de nuestros Rabinos para explicar el reparo del testamento de Rabí Yehudá HaJasid citado arriba (las hemos presentado antes).
[14] Según lo expuesto. Sin embargo, en el boletín «Omek HaPeshat», número 130 (final de la p. 3), los editores, neram yaír, escribieron —por razonamiento propio— otra manera de justificar la costumbre: debe distinguirse entre una tumba en la que no se ha establecido una casa de oración permanente —donde entonces el reparo tiene lugar— y una tumba sobre la cual se ha construido una casa de oración permanente.
Esta respuesta fue traducida automáticamente del hebreo y aún no ha sido revisada por una persona. Por ello, puede contener imprecisiones y no debe considerarse una referencia definitiva.













