Fuentes:
He aquí que Marán, en el Shulján Aruj, סימן נ»ה, סעיף ו’, dictaminó: «Si uno de los diez comenzó a rezar por sí solo y no puede responder con ellos [es decir, no puede responder a la repetición del jazán], etc., aun así se une con ellos». Fin de la cita. Sin embargo, por otra parte, en el Shulján Aruj, סימן קכ»ד, escribió: «Cuando el jazán repite la oración, la congregación debe guardar silencio, concentrarse en las bendiciones que recita el jazán y responder Amén; y si no hay nueve que se concentren en sus bendiciones, sus bendiciones están cerca de ser en vano». Fin de la cita. Los Ajaronim discreparon sobre cómo resolver esta aparente contradicción. El Taz y quienes sostienen su postura escribieron que la intención de Marán en el סימן נ»ה es que aquel que está rezando puede, al menos, concentrarse en la repetición del jazán, pues quien escucha es como quien responde. [En esta línea, y aun más estrictamente, escribió Moreinu HaRav Aharón Israel zéjer tzadik livrajá en Kisé Eliyahu que lo permitido por Marán es únicamente cuando quien comenzó a rezar permanece callado y escucha; y en nuestro caso, por lo general, no es así.] El Derishá, el Eliyá Rabá y quienes los apoyan escribieron, con la ayuda del Cielo, que la expresión «cerca de ser en vano» significa «cerca», pero no que sean realmente bendiciones en vano. El Shulján Aruj HaRav —y tras él muchos grandes rabinos, entre ellos el autor del Ben Ish Jai— sostuvo que lo que Marán permitió al contentarse con una mayoría de quienes rezan se refiere solo a Kadish y Barejú, pero no a la repetición del jazán. Marán el Jidá explicó que Marán, el Shulján Aruj, sostiene que, aunque la ley básica sigue la opinión de Mahari BeRav, según la cual quien duerme se suma al minián, se debe ser estricto conforme a la opinión del Rosh, según la cual no se suma. Hay además otras explicaciones; he abreviado mucho, pues estos asuntos ya fueron expuestos ampliamente en las responsas de Marán Moreinu HaRav Ovadia Yosef, como se indicará a continuación.
De todos modos, en cuanto a la halajá práctica, Marán HaRav Ovadia Yosef zéjer tzadik livrajá sostuvo en una responsa, impresa en Yalkut Yosef, primera edición (5745), vol. I, pág. 287, que en rigor de la ley está permitido realizar la repetición del jazán mientras el décimo aún está rezando. Véase también su libro Sheelot Uteshuvot Yejavé Daat, vol. II, simán 6, y Halijot Olam, vol. I, parashat Vaiejí, letra 3. Del desarrollo de su responsa parece que el permiso es plenamente lejatjilá, pues se demuestra que la halajá sigue a las opiniones permisivas. No obstante, al final de la responsa en Yalkut Yosef escribió con una formulación de reserva que el permiso aplica cuando el décimo «prolonga su oración y el tiempo apremia para comenzar la repetición». Es decir, si hay diez que rezan a un ritmo normal, no se debe ser flexible y apresurarse a comenzar la repetición del jazán inmediatamente cuando seis hayan terminado; la principal lenidad en este asunto se aplica cuando el décimo prolonga su oración más que todos los demás y el tiempo apremia a la congregación. Más aún: en Yejavé Daat y en Halijot Olam sostuvo, respecto de un sordo que estudió en una escuela para sordos —de modo que no tiene el estatus de shoteh, aunque no oye— y cuyas reglas equiparó en todas las responsas citadas a las del décimo que prolonga su oración, aunque el sordo es más problemático, que es preferible no hacer la repetición del jazán, es decir, rezar una oración abreviada, antes que apoyarse en él para completar un minián de diez. Y, como se ha dicho, aunque el sordo es más problemático que quien está rezando, pues no es apto para la «mezcla», de todo el curso de la responsa de Marán HaRav Ovadia Yosef no parece que ello sea el factor determinante. Véase allí detenidamente.
[Asimismo, respecto de un minián de baale batim en el que algunos conversan durante la repetición del jazán y no hay «diez» que respondan Amén, dictaminó en Sheelot Uteshuvot Yejavé Daat, vol. III, simán 16, que es preferible rezar una oración abreviada antes que realizar la repetición del jazán. Reiteró este fallo en Halijot Olam, vol. I, pág. 185, y en Sheelot Uteshuvot Yabía Omer, vol. IX, Oraj Jaim, simán 108, inciso 63. En todos ellos expuso su motivo y fundamento: la expresión de Marán en el Shulján Aruj de que sus bendiciones están cerca de ser en vano. Pero en este asunto existe ciertamente una diferencia, que también Marán HaRav Ovadia Yosef adoptó: quienes conversan y no responden lo hacen deliberadamente, y respecto de ellos Marán el Shulján Aruj fue estricto al considerar que es como una bendición en vano; no así quien se encuentra en medio de su oración.]
En las «Halajot Lemáalá», junto a su responsa elevada que aparece en el esclarecedor libro Yalkut Yosef, primera edición, vol. I, Marán HaRav Ovadia Yosef zatzal escribió: «Cuando sea posible, es bueno esperarlo», respecto a procurar esperar al décimo que prolonga su oración. Del conjunto de sus santas palabras cabe entender que el «bueno» aquí mencionado expresa la conducta correcta, y no un simple consejo de mejora; solo cuando hay una carga para la congregación, interrupción del estudio de Torá o algo semejante, se puede ser flexible. [En efecto, el Gaón Rishón LeTzión, su hijo, shelitá, en la nueva edición de Yalkut Yosef, edición 5764, Oraj Jaim, vol. V, pág. 183 —y en la edición 5781, Oraj Jaim, vol. III, pág. 142, así como en Sheelot Uteshuvot HaRishón LeTzión, vol. II, Oraj Jaim, simán 10— añadió varias palabras a ese «bueno» y escribió: «Sin embargo, cuando sea posible y ello no cause tanta molestia a la congregación, es bueno esperarlo, y el enviado de la congregación no comenzará la repetición de la oración hasta que él termine su oración». Fin de la cita. De ello parece que incluso si hay cierta molestia, pero no es «tanta molestia para la congregación», la conducta correcta es esperar hasta que diez hayan terminado.] Además, dado que en sus responsas equiparó el caso del sordo y el de quien prolonga su oración, es muy posible afirmar que, incluso cuando hay molestia para la congregación, todo el permiso se aplica solo de manera ocasional —como se dice «una sola vez», y también como indica la formulación del Shulján Aruj en el citado simán נ»ה: si ocurrió que uno comenzó a rezar, etc.—. Pero en una sinagoga donde siempre hay varios que prolongan su oración, no es correcto establecer permanentemente la práctica de comenzar la repetición del jazán con una mayoría del minián. Más bien, desde el principio se debe preferir una oración abreviada, como se explicó antes, o, si la congregación está dispuesta, esperar a diez. Y aunque cabe distinguir entre un sordo y quien está rezando, del grato tenor de las palabras de Moreinu HaRav Ovadia Yosef parece que su dictamen no se basa en esta distinción, sino en lo explicado. Aunque, por otra parte, cuando trató expresamente el caso del décimo que prolonga su oración no mencionó en absoluto la preferencia por una oración abreviada. Pero quizás ello se deba a que normalmente el décimo que prolonga su oración es un caso ocasional. En efecto, en un minián donde siempre hay varios que prolongan la oración y quienes terminan rápido no desean esperarles, puede ser preferible una oración abreviada a una repetición del jazán con mayoría del minián, si en esa sinagoga el problema es fijo y frecuente.
Sin embargo, de la formulación del libro Maayán Omer, vol. I, simán 150, parece que el permiso es plenamente lejatjilá: no esperar a quienes prolongan su oración mientras haya una mayoría del minián. Pero es difícil deducir conclusiones precisas de las formulaciones de un libro de tradiciones orales. Además, allí se trata de quienes prolongan su oración el doble que los demás, y tampoco está claro si se refiere a un caso aislado o incluso a una práctica permanente. No obstante, en el libro MiShiurei Marán HaRishón LeTzión, vol. II, pág. 217, se cita en nombre de Marán Moreinu HaRav Ovadia Yosef zéjer tzadik livrajá que informó a la congregación del permiso de no esperar a quien prolonga su oración, incluso si son cuatro, sin añadir ninguna reserva. De ello parece que es plenamente lejatjilá. En cualquier caso, esto son solo declaraciones orales, y debe confiarse más en lo escrito en la primera edición de Yalkut Yosef, como se explicó. Este asunto aún requiere estudio.
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