Es posible ampliar el tema:
Hay quienes tienen cuidado de no comer antes de dirigirse al cementerio[1]. Otros acostumbran probar algo antes de ir, para no caer en la categoría de «quien consulta a los muertos», sobre la cual explicaron nuestros Sabios[2] que se refiere a quien se priva de alimento y pasa la noche en un cementerio. Sin embargo, son meticulosos en solamente «probar» algo y no «hacer una comida», a fin de cumplir también con la primera opinión[3]. De todos modos, esto es solo una conducta de especial piedad. En cualquier caso, es apropiado abstenerse de comer carne de res y de beber vino antes de llegar al cementerio[4].
Fuentes:
[1] La razón sencilla de quienes siguen esta costumbre es que no se debe acudir al lugar de sepultura de los difuntos estando saciado y entregado al deleite. El Rav Yaakov Darshan Shinena, de bendita memoria, escribió en la introducción de su obra Ma’ané Lashón: «Hay quienes dicen que solo se va a las tumbas de los justos en un día de ayuno, y algunos así acostumbran. No obstante, [incluso si se va a las tumbas de los justos en días que no son de ayuno,] no se debe comer ni beber nada antes de ir a rezar, y ello está incluido en lo que nuestros Sabios, de bendita memoria, expusieron en el primer capítulo de Berajot sobre el versículo: “No comeréis sobre la sangre”». Fin de la cita. Esto requiere análisis: si se refiere a quien va a las tumbas de los justos antes de rezar Shajarit, es obvio que está prohibido por «No comeréis sobre la sangre»; pero si se refiere a quien va después de haber rezado Shajarit, ¿en qué sentido aplica aquí «No comeréis sobre la sangre», si ya rezó la plegaria obligatoria? Forzosamente se refiere a después de haber rezado la plegaria obligatoria —como en un ayuno, cuando se va después de Shajarit, según escribieron los Tosafot—, y no pretende presentar una exégesis estricta, sino que lo trae como apoyo: así como es una conducta de arrogancia anteponer la comida a la plegaria obligatoria, del mismo modo, si va a rezar —incluso después de la plegaria obligatoria— a un lugar de sepulturas, hay en ello una conducta de altivez y orgullo si lo hace con el estómago lleno y entregado al deleite. Esto es como se explicó.
En Gesher HaJaim, capítulo 29 (pág. 307), escribió que investigó y no encontró una fuente antigua para la costumbre de abstenerse de comer antes de ir al cementerio —salvo el libro Ma’ané Lashón antes citado—; véase allí. En Penei Baruj, simán 37, seif katán 9, escribió que, puesto que no hay fuente para ello, quien no se preocupa por esto no incurre en reparo alguno. En el libro Od Yosef Jai Levi, capítulo 5, pág. 93, se trae la práctica del piadoso Rav Yosef Shlomó Dayán, de bendita memoria: el día que se postraba sobre las tumbas de los justos, ayunaba todo el día.
[2] Sanhedrín 65b.
[3] Elef HaMaguen (sobre el Matteh Efraim), simán 581, seif katán 9. Ta’amei HaMinhagim, vol. I, asuntos de alegrías, en las recopilaciones al final, folio 127b, en nombre de Séfer Devar Iom BeIomó (Elul). Midrash Shelomó Mazuz, leyes de Rosh HaShaná, letra 11. Gesher HaJaim, capítulo 29, en nombre del cuadernillo Moed LeJol Jai Schwartz. Siftei Tzadikim Mutzafi, pág. 25 (en las páginas introductorias).
Asimismo, se escribió en el cuadernillo Dikdukei Mitzvot, vol. I, simán 298, que el Gaón Rav Jaim Kanievsky, de bendita memoria, era cuidadoso de comer o beber algo antes de dirigirse al cementerio (aunque allí no se menciona que tuviera en cuenta la primera opinión).
En cuanto al fundamento mismo de esta preocupación por «quien se priva de alimento», el sentido simple de la Guemará en Sanhedrín es que únicamente cuando lo hace con el propósito de que repose sobre él un espíritu de impureza, Di-s libre, está prohibido; no que el acto en sí esté prohibido, como allí se explica: «para que repose sobre él un espíritu de impureza». Fin de la cita. Así también lo entendió en She’elot uTeshuvot Minjat Elazar, vol. I, simán 68, folio 79b, respecto de lo dicho allí sobre pasar la noche en el cementerio.
Véase en el libro VeZot LiYehudá, edición 5772, vol. II, pág. 635, donde se relata que el Gaón Rav Yehudá Tzedaká, de bendita memoria, cuando se hallaba en Tzfat, acudía a postrarse sobre las tumbas de los justos inmediatamente después de Shajarit, aun antes del desayuno; luego comía pan en el desayuno y volvía a ir a postrarse sobre la tumba de Rashbí en Merón.
[4] Además de que, según el sentido simple, se aplica más en este caso la preocupación de arrogancia mencionada antes, también conforme a la Kabalá parece razonable ser cuidadoso en ello, ya que el cementerio es un lugar donde es frecuente el perjuicio de la adhesión de las fuerzas externas y de espíritus malignos, y similares —como hemos explicado extensamente en nuestro pequeño libro Shoshanei Tzión, y no es este el lugar para extenderse—. Por ello, es apropiado abstenerse de carne y vino, pues despiertan el dominio de las fuerzas externas sobre la persona, Di-s libre. Estas son las palabras del ángel a Marán el Beit Yosef en Maguid Meisharim, al final de la parashá de Behar: «Ya te advertí siete veces acerca de la carne y el vino; no te dejes arrastrar tras ellos, pues son causa de muchas almas perdidas, y por ellos muchas reencarnaciones ocurrieron, y por ellos muchas almas se arruinaron, y por ellos muchos mundos fueron destruidos, devastados y corrompidos. ¡Ay de quien se deja arrastrar tras ellos! ¡Ay de quien los ansía! Dichoso quien se guarda de ellos, dichoso quien aparta de ellos sus ojos, dichoso quien huye de ellos. Y sabe que si la persona supiera cuántos juicios se reclaman contra ella desde lo Alto después de haber comido [carne] y bebido [vino] hasta saciarse, cuántos destructores la dominan y cuántos seres dañinos gobiernan sobre ella, no comería ni bebería sino para sostener únicamente su cuerpo: carne dos o tres veces por semana, y tres o cuatro copas muy aguadas, sin comida». Fin de la cita.
Por tanto, en el libro Meisharim Maguid Bernfeld —citado en Osri LaGuefen, vol. VII, pág. 171— se advirtió que no se debe comer carne el día en que se acude a postrarse sobre las tumbas de los justos. El autor de Osri LaGuefen añadió allí que tampoco se debe beber vino, aunque se puede ser flexible respecto de huevos, leche y similares; véase allí.
Observa asimismo lo que escribió el mekubal Rav Shimshón Jaim Najmaní, de bendita memoria, en su obra Zera Shimshón, parashá Lej Lejá, letra 28: «El momento en que las fuerzas externas tienen mayor dominio sobre la persona es cuando disfruta de este mundo y persigue los placeres». Fin de la cita. Según esto, es posible que sea apropiado abstenerse de alimentos superfluos, dulces y similares antes de entrar al cementerio.
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