Fuentes:
Ante todo, debe saberse que, en vuestro caso, el hallador ciertamente actuó conforme a la halajá al esforzarse por anunciarlo. Pues, aunque escribisteis que las mezuzot fueron encontradas «en un lugar muy concurrido» —y también parece, por vuestra carta, que fueron halladas como objetos caídos—, la opinión de Marán, el Shulján Aruj, cuyas decisiones aceptamos, en Joshen Mishpat, simán 259, seif 3, es que un objeto perdido, incluso en un lugar frecuentado por multitudes, requiere anuncio —a diferencia del método del Raavad— mientras la mayoría de quienes transitan por allí sean judíos, naturalmente cuando existe una señal identificatoria. Y en vuestro caso, dado que se encontraron dieciocho mezuzot, en su número establecido, dentro de una «bolsa», en un caso así la cantidad constituye una señal identificatoria; pues cuando se encuentran objetos reunidos en una cantidad que no suele ser precisamente esa, constituye una señal, como se demuestra en Bava Metziá 23b y en varios otros lugares. [Y, en mi humilde opinión, incluso cada mezuzá por sí misma está cerca de considerarse un objeto que posee una señal identificatoria; pues si bien la inmensa mayoría de las personas no acostumbra leer las mezuzot ni prestar atención al estilo de escritura, toda persona sabe de qué sofer compró las mezuzot —o de qué comerciante, y la mayoría de los comerciantes tienen solamente dos o tres sofrim fijos de quienes compran—, y puede averiguar cuál era el estilo de escritura de la mezuzá que perdió y dar una señal. Sin embargo, no se acostumbra esforzarse tanto por una sola mezuzá].
Después de haber anunciado durante mucho tiempo y de no haberse encontrado a los propietarios, establecemos, respecto de tefilín, que está permitido tasar su valor —y anotar en su registro las señales y el valor— y utilizarlos, como se enseña en Bava Metziá 29b y en Shulján Aruj, Joshen Mishpat, simán 267, seif 21. Esto se debe a que los tefilín y objetos similares son fáciles de adquirir, y los propietarios no insisten en recibir precisamente los tefilín que perdieron; si, tras muchos días, aparecen los propietarios, se les entregará el dinero conforme a lo anotado en el registro. [El Ramá, en Darkei Moshé, Oraj Jaim, simán 14, seif קטן 2, escribió que, en verdad, no se requiere tasación salvo cuando el hallador ansía intensamente colocarse sus propios tefilín; pero si al hallador no le importa colocarse tefilín prestados, está permitido incluso sin tasación, pues a una persona le agrada que se cumpla una mitzvá con sus bienes. Con esto resuelve las dificultades del Nimukei Yosef en Bava Batra 44a, s.v. «ajar», sobre el Ritvá. Algo similar escribió el Biur HaGrá, Oraj Jaim, simán 14, s.v. «vehú hadín bitefilín». Sin embargo, el Shaj, en Joshen Mishpat, simán 72, seif קטן 8, escribió que está prohibido utilizar tefilín permanentemente sin tasación, pues se desgastan; con ello también queda resuelta la referida dificultad del Nimukei Yosef sobre el Ritvá. En efecto, esta distinción —entre un uso que desgasta el capital y un uso que no lo desgasta— se explica en el Ritvá de la nueva edición y en Shitá Mekubétzet en su nombre. Véase también sobre ello Berjei Yosef, Oraj Jaim, simán 437, seif קטן 6, s.v. «veyesh leha’ir»; Shut Jatam Sofer, Oraj Jaim, simán 2; Artzot HaJaim del Malbim, simán 14, seif קטן 3, s.v. «amnam gam»; y otros queridos Ajaronim. No introduciré mi cabeza en este extenso tratado en una ocasión como esta]. Sin embargo, en Shut Minjat Elazar de Munkatch, tomo IV, simán 9, escribió que todo esto aplicaba únicamente en aquellos días; pero hoy, dado que las personas acostumbran ser exigentes respecto de un sofer determinado, los tefilín se consideran un objeto que no es fácil de adquirir. Por tanto, no hay permiso para tasar su valor, pues es necesario devolver los propios tefilín. Véase allí. Y son palabras razonables. Me parece que en libros de autores contemporáneos se cita así en nombre del Gaón Rabí Yosef Shalom Elyashiv zatzal. Lo mismo, por la misma razón, se aplica a vuestro caso: puesto que escribisteis que las mezuzot son mehudarot, es frecuente que los propietarios deseen precisamente estas mezuzot. Por ello existe la obligación de devolver las mezuzot mismas, y en consecuencia está prohibido hacer de ellas un guemaj [en cuanto a establecer un guemaj, según todas las opiniones no cabe decir que a una persona le agrada que se cumpla una mitzvá con sus bienes, pues entrega las mezuzot a todo aquel que las solicite, y fácilmente podrían ser robadas o perderse]. Más bien, deberán permanecer guardadas hasta que venga Eliyahu HaNaví, de bendita memoria, pronto en nuestros días, y entonces «devolverás ciertamente a tu hermano».
Incluso si ha transcurrido un período muy prolongado desde que se perdieron las mezuzot, y los propietarios sin duda ya desesperaron de recuperarlas —aunque posean una señal identificatoria—, dado que llegaron a sus manos en una situación de prohibición, no tenemos autorización para utilizarlas. Aunque la opinión del Semá, simán 260, seif קטן 42 —y en Derishá al final del simán— según el Rambam, es que si las tomó con intención de devolverlas, lo cual no se denomina «llegó a sus manos en prohibición», y posteriormente los propietarios desesperaron, está permitido adquirirlas para sí, parece que ello se refiere únicamente a un objeto perdido que no tiene señal, pero respecto del cual hubo yeush shelo midaat. No así respecto de un objeto perdido con señal identificatoria, sobre el cual ya recae una obligación completa de la mitzvá de devolución; no decimos esto [pues un objeto perdido con señal, respecto del cual después hubo desesperanza, es más grave que un objeto perdido sin señal que fue tomado antes de la desesperanza. Incluso Ravá, que discrepa con Abayé respecto de yeush shelo midaat cuando no hay señal, concuerda cuando hay señal, como se explica en Bava Metziá 21b. Sin embargo, hay lugar para extenderse sobre ello, y esta no es la ocasión propicia], como se desprende del silencio de los poskim respecto de los tefilín mencionados anteriormente. Asimismo, lo que concluyó el Shaj, simán 260, seif קטן 26, acerca de la opinión del Rambam —que «yeush shelo midaat» se dijo únicamente respecto de que está prohibido adquirir el objeto, pero que está permitido usarlo después de la desesperanza—, el Shaj lo escribió solamente respecto de un objeto perdido sin señal. Pero si tiene señal, puede decirse que también el Rambam coincide en que, puesto que llegó a sus manos cuando existía una obligación completa de devolverlo, sigue sujeto a su prohibición para siempre, tal como escribió explícitamente el Shulján Aruj HaRav, Hiljot Metziá, seif 2. Además, las palabras del Semá y del Shaj mencionadas fueron dichas para explicar el método del Rambam, mientras que muchos de los grandes Rishonim, semejantes a ángeles, discrepan con él en esto: el Rambán, el Raavad, el Rashbá y otros. Más aún: el Jazón Ish, en Bava Kama, simán 18, letra 1, s.v. «tosafot s.v. hajnami», ya observó que si el hallador todavía está dispuesto a devolver el objeto perdido, entonces no hubo desesperanza en absoluto, pues la desesperanza de los propietarios es errónea. [Sin embargo, hay que ampliar esta premisa, y no es este el lugar]. Y puesto que el Rav que pregunta desea, para la vindicación de la justicia, dar satisfacción a su Creador mediante el establecimiento de un guemaj de mezuzot, ciertamente no debe establecer un guemaj tan dudoso.
Respecto de lo que preguntasteis: si se puede confiar en la kashrut de mezuzot encontradas en las calles de Jerusalén, cuyo origen se desconoce —es decir, aunque ya examinó las mezuzot y las halló conforme a la halajá, quizá tengan alguna invalidez no visible, como que fueron escritas «fuera de orden» y similares—, no entendí cuál es la duda. Pues existe una Guemará explícita —que mencionamos arriba— respecto de tefilín, y lo mismo se aplica a una mezuzá, que es más leve que los tefilín, como explicaré enseguida, en Bava Metziá 29b: «Dijo Shemuel: quien encuentra tefilín en el mercado, tasa su valor y se los coloca de inmediato». Hasta aquí. [La excelente razón por la cual no se teme a invalideces ocultas es que la mayoría de quienes se ocupan de tefilín —y mezuzot— son expertos. Examínese cuidadosamente Tosafot en Menajot 43a, primer comentario; Jidushéi HaRitvá en Eruvín 97a, s.v. «veparkinán»; y Shut HaTashbetz, tomo I, simán 127, s.v. «umá shena’azarta»]. Así se dictaminó en Shulján Aruj, Joshen Mishpat, simán 267, seif 21. Véase también al inicio del capítulo «HaMotzí Tefilín» en Eruvín, aunque de allí no puede extraerse una prueba tan concluyente.
También se demuestra de lo que dictaminó Marán en Shulján Aruj, Oraj Jaim, simán 39, seif 6: que unos tefilín encontrados en manos de un no judío, sin saber quién los escribió, son válidos [e incluso según la opinión que sostiene en Guitín 45b que se deben guardar en guenizá, ello se debe a que teme que el no judío los haya escrito; pero respecto de un hallazgo no cabe en absoluto tal temor, pues los no judíos no se ocupan de Torá, tefilín y mezuzot].
Obsérvese también en Menajot 42b, al final: nuestros Rabinos enseñaron, etc.: «Los tefilín requieren revisión y no se compran [es decir, a priori[1]] sino de un experto; los libros y las mezuzot requieren revisión y se compran de cualquier persona». Hasta aquí. De aquí vemos que las mezuzot pueden comprarse de cualquier persona incluso a priori, y son más leves que los tefilín [ya sea por la razón mencionada arriba en la nota conforme a Tosafot, o por la razón explícita de Rashi, quien sostiene que las mezuzot no requieren preparación lishmá].
Encontramos aún más en el Mahari Jagues, de bendita memoria, en Shut Halajot Ketanot, tomo II, simán 166, quien escribió: «Pregunta: ¿qué ocurre con quien encuentra tefilín colocados en una guenizá? Respuesta: a primera vista podría decirse que, puesto que fueron arrojados, tienen alguna invalidez oculta, aunque quien los encuentre los vea válidos; quizá no fueron escritos lishmá o quizá su cuero no fue preparado lishmá. Pues decimos, respecto de un documento, en Bava Metziá 12b, que puesto que cayó, su validez se ha debilitado, y tememos quizás lo escribió para pedir un préstamo y no lo pidió, etc.; son temores remotos. Sin embargo, quizá no es comparable: allí decimos que quien pretende extraer de su prójimo tiene la carga de la prueba, y quien posee el documento está en desventaja; pero respecto de una prohibición no se debe temer tanto. Si los encontró colocados en su estuche, no hay de qué preocuparse; pero si están allí arrojados, sin correas y abiertos, entonces quizá se debe temer». Hasta aquí. Sus labios expresaron claramente que incluso si fueron hallados en una guenizá, los tefilín son válidos mientras estén en su estuche como es habitual. Las palabras de Halajot Ketanot fueron citadas en Beer Heitev, simán 39, seif קטן 11. Y así instruyó el gran Kohén entre sus hermanos, el Rav autor de la Mishná Berurá, zatzukal, en simán 39, seif קטן 28, conforme a Halajot Ketanot.
Sin embargo, vi en el folleto Guenizat Kódesh Kosovski, p. 12, que señaló que la lenidad de Halajot Ketanot se aplica únicamente a los tefilín y no a las mezuzot, pues el cierre de los tefilín demuestra que son válidos, mientras que en las mezuzot no existe cierre ni apertura. No obstante, Shut Shevet HaKehatí, tomo VI, simán 373, concluyó que si se hallan mezuzot en una guenizá y están enrolladas, y al revisarlas no se encuentra error de escritura, son válidas; pues, si hubiera una invalidez de «no lishmá» —según la opinión que lo sostiene— o de «fuera de orden», no se habrían esforzado en enrollarlas. Y escribió que el Gaón Rabí Yosef Shalom Elyashiv zatzal estuvo de acuerdo con él. Véase allí. Véase también en el libro Ginzei HaKódesh de Feinhendler, p. 275, en la respuesta del Gaón Rabí Itzjak Zilberstein Shlitá, que incluso mezuzot de una guenizá pueden permitirse basándose en alguna distinción; véase allí[2]. [Y alcen sus ojos y vean en Torat Jaim, simán 39, seif קטן 16, respecto de tefilín, donde escribió que, en verdad, parece que incluso si se encuentran las cajas de los tefilín abiertas, deben considerarse válidas, pues si las parashiot fueran inválidas, ¿por qué se esforzaron en introducirlas en las cajas? Véase allí]. De todos modos, en nuestro caso no necesitamos nada de esto, pues las mezuzot no fueron encontradas en un depósito de guenizá, sino en dominio público, como objetos caídos.
Y aparentemente vuestra intención en la pregunta planteada es que tal vez hoy no decimos que «la mayoría de quienes se ocupan de STaM son expertos», puesto que actualmente hay muchos ignorantes que compran tefilín solo para el día de su «bar mitzvá» —y después dejan los tefilín en un rincón, como una piedra que nadie voltea—, y compran mezuzot «para cumplir con la tradición», tomando lo primero que encuentran y priorizando lo más barato. Para este público se levantaron malhechores que hacen pecar a muchos, difundiendo tefilín y mezuzot inválidos según todas las opiniones; algunos están impresos sobre papel por miles y decenas de miles. Por tanto, esta regla de que «la mayoría de quienes se ocupan de STaM son expertos» habría quedado anulada en nuestros días. [Ya encontramos entre los primeros Ajaronim quienes elevaron lamentación y llanto por los sofrim de su generación que difundían Torá, tefilín y mezuzot inválidos. Véase Maté Yehudá Ayash, simán 39, seif קטן 5; Shut Jatam Sofer, Likútim, simán 83, s.v. «hareni»; Jatán Sofer al final de Shaar HaTotafot; y otros. ¿Qué podremos responder nosotros después de ellos?]. Sin embargo, en mi humilde opinión, en vuestro caso el asunto es claro como un huevo en kutaj: puesto que la apariencia de las mezuzot demuestra que fueron escritas conforme a las leyes de la forma de las letras, con líneas trazadas y sobre pergamino apropiado, es evidente que afirmamos correctamente que la mayoría de quienes se ocupan de mezuzot como estas son expertos. [También el conjunto de Ajaronim mencionados, que escribieron que son muy frecuentes los problemas entre los sofrim de su generación, no escribieron que se modificara la ley sencilla del Shulján Aruj, Oraj Jaim, simán 39, seif 6, y Joshen Mishpat, simán 267, mencionados arriba. Véase Shut Ketav Sofer, Oraj Jaim, simán 5; Keset HaSofer, simán 1, seif 5, y Lishkat HaSofer, seif קטן 9; Shaarei Emet, cap. 61, folio 57a, seif 3; y otros queridos Ajaronim]. En particular, Su Honor atestiguó que las mezuzot fueron escritas con una caligrafía hermosa y de bella apariencia, deleitables a la vista. Con mayor razón aún, las mezuzot fueron encontradas en los santos patios del barrio de «Boro Park», donde la inmensa mayoría de los transeúntes son temerosos de Hashem, consideran Su Nombre y son muy meticulosos con las mezuzot. Que se multipliquen como ellos. Y esto no requiere mayor explicación, según mi humilde opinión.
Notas:
[1] Así escribieron Tosafot en Eruvín 97a, s.v. «halokeaj», en nombre de Rabenu Itzjak; y en verdad así se declara explícitamente en la Tosefta de Avodá Zará, cap. 3, halajá 8: incluso respecto de tefilín, a posteriori se permite mediante revisión al menos. [Por ello, cuando se encuentran tefilín, se considera como situación a posteriori y por eso se permite; así lo aclaró Shitá Mekubétzet sobre Menajot 42b, letra 15, en nombre del Maharp; véase allí]. Los Rishonim, semejantes a ángeles, dieron diversas razones para la exigencia a priori respecto de los tefilín. La opinión de Tosafot en Menajot, allí, s.v. «tefilín», y del Rosh en Hiljot Tefilín, simán 31, es que no se debe al temor de invalideces ocultas, pues no se teme esto en absoluto; sino que la preocupación es que el sofer no sea experto en letras plenas y defectivas, y se teme que [el comprador —esta es la explicación simple—] se abstenga de revisar, puesto que le resulta trabajoso quitar la costura y volver a coserlos. Véase allí [y este temor, naturalmente, no se aplica a las mezuzot]. Según la versión del Rif en Hiljot Tzitzit, incluso los tefilín pueden comprarse de cualquier persona. No es necesario extenderse sobre ello, pues no atañe a nuestro caso.
[2] Allí escribió que, puesto que las mezuzot eran algo pequeñas, puede suponerse que alguien compró una vivienda con estas mezuzot y las guardó en guenizá porque su tamaño no es apropiado para benei Torá. Dijo estas palabras en su shiur público habitual, y uno de sus alumnos se levantó y dijo que era absolutamente cierto: «Yo fui quien guardó las mezuzot en guenizá». Véase allí.
Esta respuesta fue traducida automáticamente del hebreo y aún no ha sido revisada por una persona. Por ello, puede contener imprecisiones y no debe considerarse una referencia definitiva.












