Fuentes:
En el tratado Avodá Zará 18a se relata el episodio de Rabí Meir, quien fue a liberar del cautiverio a su cuñada. Quiso sobornar al guardia para que la liberase, pero este le dijo que temía al gobierno. Rabí Meir le respondió: «Di: Eloha deMeir aneni, ve-titzel», es decir: si el gobierno te atrapa, di las palabras «Eloha deMeir aneni» y HaKadosh Baruj Hu te salvará milagrosamente. Así ocurrió posteriormente en aquel relato de la Guemará. De aquí surgió la costumbre entre el pueblo santo de Israel de rezar a HaKadosh Baruj Hu en todo tiempo de aflicción y angustia, recordando el mérito de Rabí Meir mediante las palabras «Aneni Eloha deMeir aneni»; y asimismo en las Selijot se dice en plural: «Anenu Eloha deMeir anenu». Sin embargo, aparentemente se menciona el nombre del santo Tana sin el título «Rabí», lo que aparentemente no corresponde a su honor. Aunque en la Guemará aparece con esta formulación, sin «Rabí», puede decirse que se debe a que esta era la fórmula transmitida por el propio Rabí Meir, quien por humildad pronunció su nombre sin anteponer el título «Rabí». En cambio, nosotros, al decir esta fórmula, quizá deberíamos decir «Eloha deRabí Meir». El Maharshá, en sus Jidushei Agadot sobre Avodá Zará, explica que esta expresión no se refiere en absoluto a Rabí Meir, y escribe: «Puede decirse que no dijo “Eloha deMeir”, etc., sino meramente como señal relacionada con su nombre; no tuvo en absoluto intención de referirse a su nombre, sino a “el Dios que ilumina la tierra y a sus habitantes”, que Él nos responda; o se refirió al Dios que nos iluminó durante el anterior dominio griego mediante el milagro de las luminarias de Janucá, como compuso el paytán: “¿Quién iluminará para ti? Meir…”; que Él nos responda para salvarnos de sus manos milagrosamente». Fin de la cita. No obstante, dado que se acostumbra dirigir la expresión «Meir» al nombre de Rabí Meir —como se demuestra también en las Selijot, donde se dice «Anenu bizjuté deBar Yojai anenu»—, debe analizarse si no se debe añadir «Rabí». Encontramos que Marán el Jidá zlah»h, en su libro Kaf Ajat, simán 3, letra 2, escribió en una fórmula de oración que instituyó: «Eloha deRabí Meir aneni»; véase también su Pétaj Einaim sobre Avodá Zará y Marit HaAin allí[1]. Asimismo sostuvo Mahará HaCohen zlah»h en Taharat HaMáyim, entrada ר, letra 56, en una fórmula que instituyó contra un espíritu maligno. También Maharí Róaj zatz»l, en Shaarei Tefilá al final de las leyes de Elul, escribió que «se acostumbra» decir Eloha «deRabí» Meir, para que no se entienda que se refiere a HaKadosh Baruj Hu, que ilumina al mundo; es decir, para excluir la explicación del Maharshá. Esta razón también se cita como «hay quienes dicen» en el libro Beit El, que mencionaremos más adelante. Así figura también en un libro de Selijot impreso en Livorno en 1790.
Sin embargo, la costumbre de la mayoría de las comunidades orientales, desde tiempos antiguos, es decir «Anenu Eloha deMeir», sin la palabra «Rabí». Puede explicarse que, incluso si se refiere al Tana Rabí Meir, en contra de la interpretación del Maharshá, no hay falta de honor al omitir «Rabí», pues esta es la fórmula que él mismo ordenó decir; «su nombre es mayor que Rabán». Además, el hecho mismo de mencionarlo junto al Nombre de HaKadosh Baruj Hu constituye su honor, y todo agregado disminuye. Más aún, es posible que mencionar un título honorífico cuando se vincula con ello el Nombre de HaKadosh Baruj Hu afecte al honor del Omnipresente, pues «no hay grandeza ante el Omnipresente» (Berajot 10b, en otro contexto); donde está el honor de Hashem, no se rinde honor al Rav. Véase Séfer Jasidim, simán 838, que escribe que Elishá —el principal discípulo de Eliyahu HaNaví—, cuando rezó, dijo «Elohei Eliyahu» (Melajim II 2:14), y no «Elohei adoní Eliyahu», porque no hay grandeza ante el Omnipresente. Así consta también en Kenéset HaGuedolá, Yoré Deá 240, Hagahot Beit Yosef, letra 11, y el Jidá en Birkei Yosef, Yoré Deá 240:4, lo cita en nombre de su abuelo, autor de Jésed LeAvraham. Lo mismo se aplica a Eloha deMeir. Así escribió también Responsa Máyim Jaim de Mashash, citado más adelante: quien dice «Eloha deRabí Meir» actúa como mostrando grandeza ante el Omnipresente, y no obra correctamente. Así también en Halijot Olam, tomo VIII, p. 53, conforme al orden de Séfer Jasidim. Allí escribió que esto contradice a Mékor Jésed, letra 1, quien limitó las palabras de Séfer Jasidim a la oración por un enfermo, por haberse debilitado su mazal[2]. Por esta razón no se dice «Rabí» en la fórmula Eloha deMeir. En verdad, aquí parece aún más grave que el caso de Séfer Jasidim, pues al mencionar el Nombre de HaKadosh Baruj Hu junto con el de Rabí Meir se debe cuidar aún más de no mostrar grandeza.
Así sostuvo también el Ramá miPano zlah»h en Asará Maamarot, Maamar Jikor Din, al final de la primera parte, capítulo 26: se dice «Eloha deMeir aneni». Véase allí el comentario Yad Yehudá, según el cual se trata precisamente de rezar con esta fórmula, «Eloha deMeir aneni», teniendo presente a Rabí Meir. El Jidá, en Shiurei Berajá, Yoré Deá 203, citó al Ramá como «deR»M», es decir, deRabí Meir, pero esta es una adición suya conforme a su postura, pues en todas las ediciones de Asará Maamarot la versión es explícitamente «deMeir». Asimismo se transmite en nombre del Jatam Sofer zlah»h que, antes de morir, ordenó que se hiciera por él un pidión y se dijera «Eloha deMeir aneni» (Sidur Jatam Sofer, sección הודעה לחולה). También se transmite en nombre del santo Báal Shem Tov זי»ע, en Taamei HaMinhagim, sección ענייני סגולות, 40a[3].
El Gaón Mahar»r Jaim Palag’i, en Responsa Lev Jaim II, simán 160, escribió que lo correcto es decir «Eloha deMeir anenu», sin «Rabí», como la fórmula de la Guemará, porque hay secretos en esta formulación. Así también escribió en Ateret HaJaim, simán 50, letra 8; Moed LeJol Jai, simán 19, letra 31; y Refuá veJaim, capítulo 1, letra 4. Las palabras de Lev Jaim fueron citadas sin objeción en Sdei Jemed, sistema de Eretz Israel, letra 7. Asimismo sostuvo su hijo, Mahar»r Abraham Palag’i, en Vehójiaj Abraham, impreso en Mai Janucá, p. 73. Así sostuvo el Rishón LeTzión Mahar»r Yaakov Shaul Elishar zlah»h, en Responsa Yisá Ish, en el piyut de la última página. En una carta de los sabios de Jerusalén de 1870 —firmada por el entonces Rishón LeTzión Mahar»r Abraham Ashkenazi zlah»h, Mahar»r Rafael Meir Panijel zlah»h, autor de Lev Marp»e y posteriormente también Rishón LeTzión, Mahar»r Yaakov Valero zatz»l, Mahar»r Shelomó Amzaleg zatz»l y muchos más, e impresa en Yehudei HaMizraj beEretz Israel I— escribieron: «Eloha deMeir nos responda en nuestra plegaria». Así sostuvo Mahará Papo zlah»h en Jésed LaAlafim, al final del simán 92, y en Beit Tefilá en numerosos lugares —en el orden de Motzaei Shabat, en la oración posterior al estudio para la inauguración de una casa y en la oración para tener un hijo varón—: se dice «Eloha deMeir», sin el título Rabí[4]. Asimismo, Marán el Ben Ish Jai zlah»h, segundo año, parashá Reé, letra 3, escribió: «Cuando una persona está en apuro, le está permitido formular un voto… que diga quien formula el voto: “Eloha deMeir aneni”, y tenga presente la intención que tuvo Rabí Meir Báal HaNes en ello…». Así también en Leshón Jajamim II, simán 28, y Ateret Tiferet, p. 171. También lo sostuvieron Mahar»r Reuvén ben Abraham en Derej Yeshará IV, folio 819; Eretz Jaim Sitajón, Yoré Deá 203; Mahar»r Yaakov Jaim Israel Alfiyá zlah»h, en una responsa impresa en Réaj LeYitzjak, 102b: «Los ordenadores de las plegarias instituyeron para nosotros en Rosh Hashaná y Yom Kipur: “Anenu Eloha deMeir anenu”, y así se acostumbra decir en todos los confines de la tierra»; y Jibat Yerushalayim, Maamar Guéulat Tajtiyot, letra 9, donde afirma que los santos de Israel «acostumbran» decir en tiempos de aflicción «Eloha deMeir aneni».
Igualmente lo sostuvo el gran emisario de Jerusalén, Mahar»r Yosef Jaim Sharim zlah»h, en la fórmula de «y»sh» que preparó para un donante, citada en HaShaliaj HaBoded, p. 150, de lo que se desprende que así se acostumbraba en Jerusalén en aquellos tiempos. En la fórmula de la segulá del Admor autor de Emunat Abraham זי»ע, citada en el Sidur Tzelotá deAbá, en el orden de la mañana, se indica decir «Eloha deMeir aneni». Esta es asimismo la fórmula de la oración instituida por Mahar»m Tzvi Schwartz zatz»l en Avodat Tamid. Responsa Máyim Jaim de Mashash I, simán 232, escribió extensamente que corresponde decir «deMeir» y no «deRabí Meir». Mahar»r Yosef ben Naím zatz»l lo presenta como «la costumbre» en Noheg BeJojmá, p. 31; así también Kéter Shem Tov, Kéter Torá, p. 23; Yad Biniamín, Maase Nisim, p. 7; y Rabí Abraham Harari Raful zatz»l, según consta en Imrei Abraham, Pirkei Jaim, p. 150. Así era la práctica del Gaón autor de Responsa Ish Matzliaj הי»ד, según testimonio citado en Responsa Ravid HaZahav Barda I, simán 43. Su hijo, el Rav Neamán, escribió en sus notas a Néfesh Jaiá Tzabán, entrada א, simán 15, que quienes añaden «Rabí» incurren en un error; así figura también en el Majzor Ish Matzliaj. También lo escribieron el Rav Mordejai Eliyahu zatz»l en Divrei Mordejai, p. 243; el Rav Ateret Paz en Tehilat Pinjás, p. 287, y Tashit LeRosho, p. 432; y Asis Rimonim sobre Rosh Hashaná, simán 1.
Así consta en el Majzor Shaar Biniamín, según las costumbres de Damasco, p. 398; en Selijot Ateret Avot, según las costumbres de Marruecos, p. 78; en Selijot Siftei Renanot, según las costumbres de Yerba y Libia, p. 81; en el Majzor «Kol Nidrei», Tajlal, según las costumbres yemenitas shamí, en las Selijot de Shajarit de Yom Kipur; en el orden de Selijot del Rav David Shelush zatz»l, p. 85; en Selijot Ohalei Shem del Rav Moshé Peretz shlit»a, p. 53; y en Majzor Tefilat Rafael del Rav Yitzjak Meir Hillel shlit»a, p. 27, entre otros.
En este asunto tiene especial importancia la fórmula de los sabios de Tiberíades זי»ע, pues cabe suponer que conocían mejor la tradición relativa al modo de pedir salvaciones por el mérito de Rabí Meir —ya que esta constituía una de las principales fuentes de ingresos de los kolelim de la santa ciudad de Tiberíades desde la época de Marán el Beit Yosef[5]—. Encontramos que ellos dijeron «Eloha deMeir», sin «Rabí». A la cabeza de ellos figura Mahar»r Jaim Abulafia zlah»h, en una carta de 1744, donde escribió «Eloha deMeir aneni», según aparece en Séfer Tiberia, p. 230. Del contexto se desprende que lo escribió en referencia a la segulá de rezar con esta fórmula y no solamente a la expresión de la Guemará. Quienes le siguieron mantuvieron igualmente en diversos escritos que la fórmula de la segulá es sin «Rabí»: Maguenzéi Jajmei Tiberia I, Midrash Shemuel, final del simán 1; Responsa Vayomer Meir, en la introducción del guemilut jésed de Mahar»m Vaanquin zlah»h y en la portada del segundo tomo; las aprobaciones de los sabios de Tiberíades a dicha obra; una carta de Mahar»r Javiv Sitajón impresa al inicio de Notzer Adam; y Korbán Elitzur, sección Tal Torá, p. 37. Hasta el Gaón Tzadik Rabí Dov HaCohen קוק shlit»a, en Yifraj KaShoshaná IV, p. 209, escribió: «El pueblo de Israel acostumbra decir ante toda aflicción: Eloha deMeir aneni». Véase también el episodio de expulsión de un espíritu en el Beit Midrash Etz Jaim de Tiberíades en 1873, registrado por Mahar»r Abraham HaLeví ben Susan zatz»l, residente de Tiberíades en aquella época: se describe que los sabios de la santa ciudad utilizaron «Eloha deMeir anenu» para expulsar al dybbuk, repitiéndolo dos y tres veces. También se cita en Zimrat HaAretz, p. 155.
[Tal vez se pueda precisar que incluso el maestro de Marán el Jidá, en Responsa Maharí Navón, impreso al final de Zikaron Baruj Pajleib, simán 9, s.v. «veherani», parece indicar la costumbre de omitir «Rabí»[6].]
Por ello, respecto de la práctica, ya dictaminó Marán, la gloria de la generación, Mahar»r Ovadia Yosef zatzal, en Halijot Olam VIII, p. 53, que se debe decir «Eloha deMeir», sin «Rabí». Añadió que así lo había oído del Gaón mekubal Mahar»r Meir Abujatzeira zatzuk»l, conforme a quien esta es la forma correcta según la sod. Reiteró su dictamen en Jazón Ovadia, Yamim Noraim, p. 15, donde se apoya en Responsa Lev Jaim. En Batzur Yarom, p. 35, se relata: «Una persona rezaba junto a Rabenu Ovadia Yosef zatzal y decía: “Anenu Eloha deRabí Meir”. Al terminar, el Rav lo llamó y le dijo: “No digas Eloha deRabí Meir, pues él no te responderá; ya que no hay grandeza ante Hashem, di solamente Eloha deMeir”».
En verdad, hace tiempo encontramos en el libro Yirat Elokim del Ria»a —Mahar»r Rafael Yedidiá Abulafia zlah»h, discípulo del Rashash— que las iniciales de «Eloha deMeir aneni» forman el Nombre santo אד»ע, nombre que es bueno escribir en todo amuleto y que ayuda para toda aflicción y angustia. Según esto, es evidente que no debe añadirse «Rabí», pues entonces las iniciales formarían אדמ»ע y se perdería la fuerza del Nombre santo insinuado en esta fórmula.
Además, el Gaón Mahar»r Shimshón de Ostropol zlah»h הי»ד, en Dan Yadín sobre Séfer HaKranáyim, discurso 6, escribió que la fórmula «Eloha deMeir aneni» se dice dos veces, y así tiene el valor numérico 944, para anular la kelipá de «Reshem Dam», cuyo valor numérico es 944 y se refiere a los perros adheridos bajo las kelipot. Del mismo modo, «Eloha deMeir aneni aneni» —dos veces «aneni», como cuando se dice «Aneni Eloha deMeir aneni»— tiene el valor numérico 1904, para anular los perros que están bajo Báal HaTzafón, que es «perro» elevado al cuadrado y suma 1904. Si se añade «Rabí», se pierden todas estas guematriot que anulan la fuerza de las kelipot. Aunque pudiera haber otra guematría al añadir «Rabí» que anulara otros perros, mientras nuestros Rabinos mekubalim no nos hayan revelado tal cosa, no hay razón para perder los efectos que nos revelaron que se logran precisamente sin «Rabí»[7]. El Jajam Jaim Palag’i citó en Ateret HaJaim las palabras de Yalkut Reuveni, Shemot 11, letra 7, que trae a Dan Yadín sobre esta guematría; aparentemente por esta razón escribió en Lev Jaim que hay un secreto en la fórmula Eloha deMeir aneni. Así lo traen también Darkei Jaim VeShalom, simán 21, y Responsa Veheshiv HaCohen, Oraj Jaim 25, de Maharjía Jamzi zatz»l de Esmirna, quien concluye conforme a Séfer HaKranáyim que no se debe añadir «Rabí».
Aunque en las Selijot se dice «anenu» y no «aneni», por lo cual aparentemente se pierde también la guematría de Séfer HaKranáyim, de todos modos se ve que el origen de la segulá no incluye «Rabí», y puesto que las Selijot derivan de allí, debe dejarse en su forma original, sin «Rabí». Así escribió de modo similar Shevet Yehudá I, simán 16. Además, incluso en las Selijot no se pierde enteramente la guematría: «Eloha deMeir anenu», dicho dos veces por el jazán y la congregación, junto con el número de palabras y el kolel, vuelve a sumar 944, pues el primer «anenu» no entra de todos modos en el cómputo de la primera versión de Séfer HaKranáyim.
En Beit El de Mahar»a Jamui zlah»h, folio 91b, inciso 2, presenta ambas posturas sin decidir entre ellas y añade un secreto que se ajusta a las dos: el valor de «Meir» escrito plenamente equivale a תשב»י, Eliyahu HaNaví, por medio de quien ocurrieron muchos milagros y salvaciones. Sin embargo, de sus palabras parece inclinarse más a la postura de omitir «Rabí». En su Zman Beit Din, en el orden de las Selijot, solamente escribe la versión «Eloha deMeir».
El Rav Yehudá Berajá shlit»a, en Simjat Yehudá II, simán 62, sostuvo como postura principal decir «Rabí Meir», por ser esta la opinión del Jidá, cuyas decisiones fueron aceptadas, y porque no se debe decidir conforme al Jajam Jaim Palag’i contra el Jidá. Respecto del secreto revelado en Séfer HaKranáyim, afirma que no es la Torá del Arizal y que no se debe basar la decisión en ello. Con todo respeto, parece que aquí la situación es diferente, pues la costumbre fundamental de los sefardíes, en todo lugar y desde antaño, es decir «Eloha deMeir». Los pocos que dicen «deRabí Meir» lo hacen porque así fue impreso en los sidurim Mansur, «Tefilat Yesharim». Aunque el Sidur Mansur, debido a la falta de otros sidurim durante muchas décadas, arraigó muchas fórmulas entre todas las comunidades sefardíes, no logró hacerlo respecto de «Anenu». En São Paulo, donde se reunieron comunidades procedentes de países árabes y cada una conservaba cuidadosamente sus costumbres, solo se encontraba el Sidur Mansur; pese a ello, decían «Eloha deMeir» tanto la comunidad de Alepo como las de Egipto y Líbano. Solo un egipcio, de bendita memoria, que rezaba con los libaneses en la congregación Har Sinai, exclamaba «Rabí» según su sidur, pero no le prestaban atención. También en Eretz Israel la inmensa mayoría siempre dijo «Eloha deMeir», a pesar de que sus sidurim mostraban lo contrario. Por tanto, a la luz de todo lo expuesto por el Jajam Jaim Palag’i y por la mayoría de los grandes Ajaronim, según quienes lo principal es omitir «Rabí» y así corresponde conforme a los secretos de la materia, hay fundamento amplio para afirmar que la costumbre prevalece y no se debe cambiar. En particular, se revelaron las palabras del Ria»a, cuya Torá procede del Rashash y se considera como la Torá del Arizal. La aceptación de las decisiones del Jidá no es absoluta, sino que generalmente se decide como él, con muchas excepciones conocidas. Así también en cuestiones de fórmulas, como la conclusión de la berajá de LaMinim VeLaMalshinim, en la que no seguimos al Jidá. Además, los miembros de las comunidades orientales aceptaron las decisiones de Marán Rav Ovadia Yosef zlah»h mucho más que las del Jidá; y Marán Rav Ovadia Yosef dictaminó santamente decir «Eloha deMeir», de modo que no debemos apartarnos de ello.
Uno de los graduados de nuestro Beit Midrash, el Rav Shelomó Sharvit shlit»a, escribió en Responsa Emet LeYaakov I una responsa a favor de decir «Eloha deRabí Meir», que por ahora no he tenido ocasión de examinar. Sin embargo, otro graduado, el Rav Abraham Maimón shlit»a, escribió en el cuadernillo HaMatmón sobre el mes de Elul, p. 56, que lo principal es omitir «Rabí». Y así es lo principal, como se expuso. Lo que HaMatmón escribió, que el Jajam Jaim Palag’i en Guinzéi Jaim, p. 20, letra 16, cita en nombre del Ramá miPano una fórmula con «Rabí», no requiere consideración, pues allí es una cita de Shiurei Berajá; las propias palabras del Ramá no incluyen «Rabí», como se explicó.
Notas:
[1] Sin embargo, en Responsa Jaim Shaal I, simán 36, el Jidá escribió una forma de oración: «Puse mi confianza en Hashem; ilumine mi oscuridad, Eloha deMeir, que hace resplandecer la luz». Allí usa precisamente «Meir», y no «Rabí Meir», porque se refiere a HaKadosh Baruj Hu, que ilumina, como concluye: «que hace resplandecer la luz». Véase también al final de su libro Midbar Kedemot y en su aprobación a Responsa HaRif.
[2] En realidad, la distinción de Mékor Jésed parece difícil, pues si la razón es el honor de Hashem —que no es apropiado mencionar el honor de otros al rezar ante Él— debe evitarse por una deficiencia intrínseca y no solo por la aceptación de la plegaria. La prueba que aporta de la fórmula ashkenazí de Birkat HaMazón, «Que el Misericordioso bendiga a mi padre y maestro», puede rechazarse: al no mencionar el nombre del padre, «mi padre y maestro» no es añadir un título, sino identificar por quién se pide. La objeción principal es cuando se menciona el nombre y se agrega además un título. Respecto de su prueba de que los yemenitas decían en el Kadish, en tiempo del Rambam, «y en vida de nuestro maestro Moshé ben Maimón», no hay prueba alguna: es conocido que comenzaron a hacerlo tras recibir del Rambam orientación sobre cómo combatir a los falsos mesías de su época. La finalidad de añadir el honorable nombre del Rambam al Kadish era elevar su autoridad ante los judíos yemenitas, para que lo siguieran y escucharan, y no siguieran vanidades. Si hubieran mencionado su nombre sin el título «nuestro maestro», habrían logrado lo contrario; por lo tanto, no se puede aprender de una disposición temporal para fijar una fórmula de súplica de misericordia.
En todo caso, respecto de ambas pruebas, puede decirse que mencionar un título en la oración no es una prohibición propiamente dicha, sino que no es el camino más selecto. Por ello, aunque a veces no se haya sido estricto en fórmulas ashkenazíes o yemenitas, no importa. De allí ciertamente no se aprende que haya que añadir «Rabí» y cambiar la fórmula escrita en la Guemará: «Eloha deMeir aneni». En definitiva, no hay desprecio de la grandeza de Rabí Meir, pues la omisión del título se debe a que, en realidad, no hay grandeza ante el Omnipresente.
[3] Para beneficio de quienes buscan salvación, se transcribe aquí su grata formulación, pues es una valiosa segulá con una fórmula no muy conocida: «Si alguien se encuentra en peligro y necesita un milagro, dará dieciocho grandes monedas para velas de la sinagoga y dirá claramente: “Yo consagro estas dieciocho grandes monedas para velas, por el alma de nuestro maestro Meir Báal HaNes: Eloha deMeir aneni, Eloha deMeir aneni, Eloha deMeir aneni. Sea Tu voluntad, Hashem, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, que así como escuchaste la oración de Tu siervo Meir e hiciste para él milagros y maravillas, así hagas conmigo y con todo Israel que necesita milagros ocultos y manifiestos. Amén, así sea Tu voluntad”». También aquí emplea «Tu siervo Meir», aparentemente porque no hay grandeza ante el Omnipresente.
[4] Sin embargo, en Péle Yoetz, entrada «Beit HaKnéset», se inclina a lo contrario, lo cual requiere análisis. No obstante, parece que en su libro de oraciones fue más cuidadoso en las fórmulas. En particular, respecto de la oración para tener un hijo varón, cuya fuente es Kaf Ajat del Jidá, pese a ello cuidó de modificar la fórmula y omitir «Rabí».
[5] El Jajam Jaim Palag’i escribió que cabe conjeturar que el uso de «Anenu Eloha deMeir» en las Selijot comenzó con los sabios de Tiberíades y desde allí se difundió a los demás lugares.
[6] Aunque allí la mención no es para una oración sino como expresión ingeniosa, de haber sido habitual en su tiempo decir «Eloha deRabí Meir», ello habría servido mucho más para la expresión requerida. Aunque, con dificultad, podría decirse que prefirió la fórmula de la Guemará a la expresión usada solo como segulá.
[7] Posteriormente vi que el Rav Moshé Hariri zatz»l, en Vayivjar Moshé, p. 13, cita a su padre zatz»l, en el manuscrito Tov Einaim, quien escribió alusiones también según la versión «Eloha deRabí Meir»: sus iniciales forman אד»ם y sus letras finales forman יר»א. Allí lo explica. Si es una tradición recibida, la aceptamos; pero parece que su padre escribió esas alusiones por su puro razonamiento para justificar la versión de Marán el Jidá, cuya grandeza era inmensa. Aparentemente no tienen el mismo peso que las intenciones de Séfer HaKranáyim y de los escritos del Ria»a, que son mekubalim antiguos y cuyas palabras se basan en la tradición. Véase también Responsa Esmaj BaShem, Oraj Jaim 29, del Rav Yosef Hariri zatz»l, quien cita estas alusiones y concluye que ambas son palabras del Dios viviente; véase asimismo Responsa Lev Simjá, Oraj Jaim 71.
Esta respuesta fue traducida automáticamente del hebreo y aún no ha sido revisada por una persona. Por ello, puede contener imprecisiones y no debe considerarse una referencia definitiva.













