A continuación presentamos, con ayuda del Cielo, una lista de segulot para este asunto:
Segulot para la ansiedad y los miedos
- Debe ser muy cuidadoso con el lavado de manos (netilat yadayim): lavarse con un recipiente y hacerlo siempre seis veces alternadamente, incluso cuando no esté obligado por la ley; procurar que el agua llegue a toda la mano y usar abundante agua. Esto es particularmente importante al despertar por la mañana, después de salir del baño, después de cortarse las uñas, después de afeitarse o cortarse el cabello y después de salir de un cementerio. La falta de cuidado en todo ello puede ser el origen espiritual de los miedos[1].
- Segulá para los miedos de Marán el Jidá[2], de bendita memoria. Debe decir todo el siguiente orden:
ה’ הוֹשִׁיעָה הַמֶּלֶךְ יַעֲנֵנוּ בְיוֹם קָרְאֵנוּ. (3 veces).
Tomará un Jumash en la mano y dirá: לַמְנַצֵּחַ עַל מָחֲלַת מַשְׂכִּיל לְדָוִד: אָמַר נָבָל בְּלִבּוֹ אֵין אֱלֹהִים הִשְׁחִיתוּ וְהִתְעִיבוּ עָוֶל אֵין עֹשֵׂה טוֹב: אֱלֹהִים מִשָּׁמַיִם הִשְׁקִיף עַל בְּנֵי אָדָם לִרְאוֹת הֲיֵשׁ מַשְׂכִּיל דֹּרֵשׁ אֶת אֱלֹהִים: כֻּלּוֹ סָג יַחְדָּו נֶאֱלָחוּ אֵין עֹשֵׂה טוֹב אֵין גַּם אֶחָד: הֲלֹא יָדְעוּ פֹּעֲלֵי אָוֶן אֹכְלֵי עַמִּי אָכְלוּ לֶחֶם אֱלֹהִים לֹא קָרָאוּ: שָׁם פָּחֲדוּ פַחַד (Aquí golpeará suavemente dos veces el Jumash que sostiene en la mano) לֹא הָיָה פָחַד כִּי אֱלֹהִים פִּזַּר עַצמוֹת חֹנָךְ הֱבִשֹׁתָה כִּי אֱלֹהִים מְאָסָם: מִי יִתֵּן מִצִּיּוֹן יְשֻׁעוֹת יִשְׂרָאֵל בְּשׁוּב אֱלֹהִים שְׁבוּת עַמּוֹ יָגֵל יַעֲקֹב יִשְׂמַח יִשְׂרָאֵל: (Y repetirá todo esto 9 veces).
ה’ יִסְעָדֶנּוּ עַל עֶרֶשׂ דְּוָי כָּל מִשְׁכָּבוֹ הָפַכְתָּ בְחָלְיוֹ: (3 veces)
וִיהִי נֹעַם אֲדֹנָי אֱלֹהֵינוּ עָלֵינוּ וּמַעֲשֵׂה יָדֵינוּ כּוֹנְנָה עָלֵינוּ וּמַעֲשֵׂה יָדֵינוּ כּוֹנְנֵהוּ. כּוֹנְנֵהוּ יָדֵינוּ וּמַעֲשֵׂה עָלֵינוּ כּוֹנְנָה יָדֵינוּ וּמַעֲשֵׂה עָלֵינוּ אֱלֹהֵינוּ אֲדֹנָי נֹעַם וִיהִי.
רְפָאֵנוּ (Si realiza la segulá por otra persona, dirá: רְפָאֵהוּ) ה’ וְנֵרָפֵא (וְיְרָפֵא), הוֹשִׁיעֵנוּ (הוֹשִׁיעֵהוּ) וְנִוָּשֵׁעָה (וְיְוָּשֵׁעָה), כִּי תְהִלָּתֵנוּ אָתָּה.
- Se sumergirá en la mikvé siete veces[3].
- Segulá basada en un manuscrito sagrado del anciano cabalista Rabí Itzjak Kaduri, de bendita memoria[4]: recitará el versículo: וַיַּרְא ה’ כִּי סָר לִרְאוֹת וַיִּקְרָא אֵלָיו אֱלֹהִים מִתּוֹךְ הַסְּנֶה וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה מֹשֶׁה וַיֹּאמֶר הִנֵּנִי: y rezará diciendo: «Por la fuerza del Nombre Sagrado que se encuentra en este versículo, y de la manera en que se disminuye cada vez una letra desde su comienzo, según el método conocido ante Ti, que el miedo salga del corazón de fulano hijo de fulano desde ahora y para siempre; que no se demore, que salga pronto. Amén, así sea Tu voluntad, eternamente, sélah y por siempre».
- Cuando rece la Amidá, al llegar a la última bendición y decir las palabras «sim shalom tová», tendrá la intención de que, por el mérito del Nombre Sagrado que surge de esas palabras, el Santo, bendito sea, le envíe curación del alma, para que ya no padezca miedos ni ansiedad[5].
- Segulá contra el miedo del Gaón, autor del Ben Ish Jai[6]: al final de la Amidá, después de decir «Yihyu leratzón imrei fi, etc.», antes de decir «Elokai, netzor leshoni merá», recitará el Salmo 121 («Elevo mis ojos a los montes»).
- El autor del Ben Ish Jai escribió también que quien padece miedos debe recitar cada mañana tres veces el Salmo 91 («El que habita al abrigo del Altísimo»), comenzando desde el versículo «Vihi noam». [Hay quienes escribieron que se debe decir siete veces el Salmo «Ashrei yoshvei veiteja» completo y, después, siete veces el mencionado Salmo 91[7]]. Asimismo, dirá tres veces cada mañana el Salmo 121 («Cántico de ascensiones: elevo mis ojos a los montes»). Antes de dormir, volverá a decir estos salmos una vez[8].
- Quien tenga miedos nocturnos será muy cuidadoso con el Keriat Shemá de la mañana, de la noche y antes de acostarse, recitándolo con intención y precisión[9]. Marán Rabenu Ovadia Yosef, de santísima y bendita memoria, añadió que, al ser consultado acerca de una mujer que padecía ansiedad, dijo que la segulá para ello es recitar Birkat Hamapil —antes del Shemá de la noche— mencionando el Nombre y el Reinado de Hashem (véase el libro Rabenu, p. 379).
- Llevará consigo ramas de sauce que golpeó en Hoshaná Rabá; si tiene miedo por las noches, colocará el sauce debajo de la almohada[10].
- Debe cuidarse de no acostumbrarse a poner las manos sobre las fosas nasales y los labios[11].
- También se habituará a decir en voz baja, a cualquier hora del día o de la noche: «עיזא דבי טבחי שמינא מינאי». Cuando el miedo despierte en su corazón, dirá inmediatamente estas palabras[12].
- Debe procurar vestir siempre un talit katan de calidad[13].
- El miedo puede ser consecuencia de no observar debidamente las bendiciones de los alimentos[14]. Por ello, cuidará de bendecir todo lo que come, con calma, intención y precisión, tanto la bendición inicial como la final.
- Mediante el estudio de Torá durante la comida, uno se salva del miedo[15].
- Dirá los siguientes versículos, especialmente el martes: הִנֵּה מִטָּתוֹ שֶׁלִּשְׁלֹמֹה שִׁשִּׁים גִּבֹּרִים סָבִיב לָהּ מִגִּבֹּרֵי יִשְׂרָאֵל, כֻּלָּם אֲחֻזֵי חֶרֶב מְלֻמְּדֵי מִלְחָמָה אִישׁ חַרְבּוֹ עַל יְרֵכוֹ מִפַּחַד בַּלֵּילוֹת: y rezará al Santo, bendito sea, para que, por el mérito del Nombre Sagrado que surge del primer versículo mencionado, no padezca ningún miedo[16].
En otro lugar también presentamos segulot que ayudan en general a la curación del alma.

Ansiedad y miedos en los niños
Por supuesto, también respecto de la ansiedad y los miedos en los niños, es posible que el propio niño realice segulot apropiadas para su edad, y los padres también pueden realizar por él las segulot mencionadas. [El Gaón Rabí Jaim Kanievsky, de bendita memoria, recomendó que quien tenga un hijo con dificultades emocionales, que el padre estudie el tratado Makot[17]]. Sin embargo, es importante señalar que, en los casos de ansiedad infantil, es importante que los padres no se tomen demasiado a pecho la situación. Deben actuar de manera objetiva, con alegría y ligereza, pues si los padres se toman a pecho estas cosas, el niño o la niña percibe intensamente cuánto se preocupan por él o ella —especialmente la madre— y cuán vinculados están a él o ella. El niño o la niña siente «pertenencia» y «conexión» y, por consiguiente, inconscientemente no querrá con facilidad avanzar y salir del problema, porque, a pesar de todo el sufrimiento implicado, también experimenta una «ganancia» emocional significativa. Asimismo, cuanto menos se fije la situación, mejor: hay que confiar en que el niño o la niña puede salir de ella muy rápidamente con un poco de buena voluntad. No se debe pensar que necesariamente precisa tratamientos prolongados o que la situación es grave, etc.; de otro modo, se transmite a los niños —como una «frecuencia», incluso sin palabras— la sensación de que es muy difícil salir de esa situación, legitimando así plenamente una conducta no habitual. Los padres deben sentir que, si el niño quiere, mañana mismo puede salir de ello; de este modo, aumentan enormemente las probabilidades de que salga de la situación.
Con la bendición de una curación del alma y del cuerpo y de toda salvación; la salvación de Hashem llega en un instante.
Fuentes:
[1] Según Pesajim 112a. Véase Responsa Rav Pealim, IV, Sod Yesharim, § 19.
[2] En su libro Kaf Ajat, § 10.
[3] El Gaón Rabí Mordejai Eliahu, de santísima y bendita memoria.
[4] Una fotografía del manuscrito fue publicada en Kedushat Itzjak, III, p. 324. Puesto que no se deben divulgar públicamente asuntos de Cábala, en lugar de escribir aquí los Nombres Sagrados, hemos citado el versículo en el que se menciona el Nombre Sagrado.
[5] Según Kedushat Itzjak Kaduri, IV, p. 255, en nombre de Shorshei HaShemot.
[6] Responsa Rav Pealim, IV, Sod Yesharim, § 19.
[7] Sefer Shimush Tehilim Cohen.
[8] Responsa Rav Pealim, allí.
[9] Según Meguilá 3a. Véase el Rav Pealim citado.
[10] Kaf HaJaim, Sofer, § 664, inciso 60.
[11] Según Pesajim 112a; véase el Rav Pealim citado.
[12] Meguilá 3a. Véase las Responsa Rav Pealim citadas.
[13] Las Responsa Rav Pealim citadas.
[14] Sefer HaMidot.
[15] Sefer HaMidot.
[16] Véase Adón HaNiflaot, voz «miedo».
[17] Lehidabek BiDrajav shel HaGraJ K, I, p. 179.
Esta respuesta fue traducida automáticamente del hebreo y aún no ha sido revisada por una persona. Por ello, puede contener imprecisiones y no debe considerarse una referencia definitiva.
















